lunes, 31 de octubre de 2016

El Terremoto del 24 de abril de 1916, Costa Rica



El Terremoto del 24 de abril de 1916

Periódico La Información, Año IX, lunes 24 de abril de 1916, N°3474

Los fuertes temblores de esta madrugada

Al cerrar nuestra edición, a las 2 y 28 minutos de la mañana se sintieron en esta ciudad dos fuertes temblores. Uno inicial de oscilación y pocos segundos después otro prolongado de gran intensidad del cual obtuvimos los siguientes datos que nos suministró don Rafael Tristán y entre los cuales hay detalles de otros temblores, algunos de ellos perceptibles. El temblor de las 02:26 a.m. tuvo una intensidad de III (R y F). Dirección NW-SE. El de las 02:28 a.m. tuvo una intensidad de V (R y F), dirección NW-SE y de larga duración, oscilaciones y trepidaciones lentas.
El terremoto causó general alarma entre los habitantes de la ciudad, y puede decirse que ni una sola persona quedó entre sus casas. Por teléfono nos comunicamos a las 3 de la mañana con las provincias de Alajuela, Heredia y Cartago, habiéndosenos comunicado que los temblores, el inicial y el segundo, se sintieron muy fuertes. Las poblaciones alarmadas pero ningún daño material que se sepa. De Puntarenas se nos dijo por teléfono que el movimiento había sido allí extremadamente fuerte y de mayor intensidad que el que se sintió hace pocas semanas (hace referencia al sismo del 27 de febrero de 1916, ver reseña en este mismo blog); que no se observó ningún fenómeno especial y que tampoco se tenía detalle alguno sobre daños materiales.
En el Parque Morazán y otros lugares de recreo se aglomeró gran número de familias, dichosamente sin haberse tenido que lamentar desgracia alguna personal ni daños materiales, según información que obtuvimos de las Secciones de Policía. La Central de teléfonos estuvo ocupadísima dando comunicaciones con las demás provincias hasta cerca de las 4 de la mañana, hora que entró nuestro diario en prensa. Igualmente fue activísima la comunicación telefónica entre los aparatos de la capital, mereciendo elogio la buena voluntad de los empleados de la Central que prestan servicio nocturno.
Los automóviles recorrieron nuestras calles y puede decirse que la mayor parte de la población renunció a las horas de sueño que faltaban.

Periódico La Información, Año IX, martes 25 de abril de 1916, N°3475

Agitada por fuerzas subterráneas y misteriosas la tierra continúa estremeciéndose a cada rato. Los fenómenos sísmicos presentados antenoche y ayer, han provocado pánico grande en muchos pueblos de la República. En algunas poblaciones, los temblores causaron perjuicios de consideración.

De casi todos los pueblos de la República recibimos ayer telegramas en los que nuestros Corresponsales nos informan de los perjuicios y alarma producida por los últimos grandes temblores en sus respectivas localidades. La mayoría de esos telegramas se concretan a decir: "Temblor fuerte: consecuencias materiales y personales ninguna, los habitantes intranquilos”.

En consecuencia, no vemos la necesidad de reproducir uno a uno todos esos despachos telegráficos, que dicen lo mismo; de ellos, entresacamos aquellos que saliéndose en sus informaciones de lo ordinario, hablan de perjuicios ocasionados por esos temblores, perjuicios que dichosamente son bien pocos.

Esos temblores han causado en el ánimo de los costarricenses tanta mayor alarma, cuando que el caso trae al recuerdo la catástrofe que destruyó Cartago el 4 de mayo de 1910 y  los temblores, fuertes todos ellos, que se sintieron en abril de ese mismo año, y que fueron precursores de la horrible tragedia, la más pavorosa que ha registrado en Costa Rica y cuyas víctimas fueron tan numerosas, a pesar del régimen de precaución que existía en la época en que se produjo aquel triste acontecimiento.

El próximo 4 de mayo se cumplirán seis años de aquella horrenda catástrofe y llama la atención que ahora, como entonces, en el mes de abril se registren tantos, tan continuos y tan fuertes temblores de tierra, por lo cual muchos supersticiosos les señalan como un mal síntoma, precursor de males mayores. Y es por esa especialísima circunstancia, de tan triste recordación, que una buena parte de nuestro pueblo se siente en este momento un tanto intranquilo y molesto. Al igual de los vecinos de la capital, todos los habitantes de las otras ciudades, villas, pueblos y caseríos de la República, velaron en la noche de anteayer temerosos de un nuevo cataclismo; y millares de millares de ellos pasaron toda la madrugada a la intemperie, en prevención de acontecimientos mayores.

Con respecto a la capital y según datos que adquirimos ayer en fuentes oficiales, podemos decir que ningún perjuicio de consideración ocasionaron los temblores de anteayer en la madrugada; en algunas casas cayeron repellos, en otras tejas; en algunos establecimientos comerciales loza y botellería mal colocadas; pero nada más.

Las autoridades de Cartago nos informaron por teléfono: En la ciudad, nada de extraordinario ha ocurrido; de los pueblos, nada informan, lo que quiere decir que tampoco ha ocurrido nada especial. De Heredia, dice el Gobernador: Los fuertes temblores produjeron en el ánimo de las gentes la consiguiente alarma, sin otra novedad. Lo mismo informa el Gobernador de Alajuela. En Limón, los temblores se sintieron débilmente. En Liberia, también; en cambio, en La Cruz, muy fuerte. En San Juan del Sur de Nicaragua ni siquiera se sintieron. En Nicoya, el segundo de los temblores de la serie tuvo carácter de terremoto; no tumbó edificios porque fue oscilatorio; sin embargo, la Iglesia recibió algunos daños; bien es cierto que ese Templo quedó en pésimas condiciones en temblores anteriores y además es de construcción antigua.
 
En todo el litoral de Puntarenas, se sintieron los movimientos sísmicos extraordinariamente fuertes; así como en el Naranjo, donde sufrieron desperfectos algunos edificios, y quedaron desplomados otros y se produjeron grietas en el Templo y en la capilla, en la que se abrió una pared dejando una grieta de dos pulgadas de luz; cayeron en el interior del Templo pesados repellos de mampostería estucada, que destrozaron los brazos de una magnífica imagen de San Juan; la imagen cayó del camerín en que se encontraba. En Poás, la Iglesia quedó agrietada; los cantineros tuvieron perjuicios por la botellería que cayó, destrozándose. En San Ramón, también se han descubierto daños en el hermoso y valiosísimo templo de aquella población, uno de los mejores de la república. Y, por lo demás, alarma general y pocos daños materiales en los otros pueblos costarricenses.

Las investigaciones del Observatorio Nacional indican una distancia aproximada al epicentro de 35 km por término medio, y solo falta para una determinación más exacta los datos de los señores telegrafistas, que por desgracia no han correspondido esta vez con un detalle aun cuando insignificante para ellos, pero de gran valor para este Centro. 

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jueves, 19 de mayo de 2016

Informe de avance sobre la actividad sísmica y eruptiva del volcán Turrialba (Costa Rica): mayo de 2016

Informe de avance sobre la actividad sísmica y eruptiva del volcán Turrialba (Costa Rica): mayo de 2016

Elaborado por: Dr. Mauricio M. Mora F.

Luego de la actividad eruptiva registrada entre el 30 de abril y el 8 de mayo del 2016 la actividad sísmica se mantuvo a un nivel alto, caracterizado por eventos: de baja frecuencia (LP’s), eventos de muy baja frecuencia (VLP’s) y volcano-tectónicos (generados por ruptura frágil) muy superficiales (Figura 1). 

Figura 1. Nivel de actividad sísmica con base en el promedio cuadrático de la amplitud sísmica (RSEM) calculado con una ventana móvil de 10 minutos, para el periodo entre el 25 de abril y el 18 de mayo de 2016. Registros de la estación CVTR de la Red Sismológica Nacional (RSN: UCR-ICE).

En este contexto, ocurre la erupción del 12 de mayo de 2016 a la 01:19 a.m. la cual generó una columna eruptiva de al menos unos 3 km de altura y proyectó bloques hasta unos 400 a 500 m de distancia del cráter activo según reportes del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI-UNA). Asimismo, generó una corriente de densidad piroclástica que alcanzó casi 500 metros de distancia, en dirección este, hacia el cráter Central y Este. La señal sísmica asociada con esta erupción inició a las 01:18:01 a.m. con un evento tipo LP (largo periodo) seguido de un tremor de baja amplitud (Figura 2).


Figura 2. Erupción del 12 de mayo de 2016 a las 01:19 en el volcán Turrialba. A) Forma de onda (estación CVTR).     B) Espectrograma de frecuencias con base en el método de Yule Walker elaborado con una ventana móvil de 2,56 s y un traslape de 1,28 s. C) Forma de onda filtrada en la banda de 10 a 120 s, la numeración corresponde con las imágenes térmicas mostradas en D. D) Imágenes térmicas no corregidas obtenidas con una cámara FLIR A320 de la Red Sismológica Nacional (RSN: UCR-ICE) ubicada en la cima del volcán Turrialba. La elipse en la primera imagen resalta la pluma eruptiva que viene en ascenso. Las figuras de la señal sísmica fueron elaboradas con el programa de Lesage (2009.

La pluma de ceniza se empieza a observar por encima del borde del cráter activo a las 01:19:11 a.m., lo cual coincide con el primer aumento de amplitud de la señal y el final de un pequeño pulso de muy baja frecuencia (Figura 2D1 y 2D2). Un segundo aumento de la amplitud de la señal ocurre a las 01:19:51 al mismo tiempo que se registra un pulso a muy baja frecuencia de gran amplitud (Figura 2D3). El tercer pulso ocurre a las 01:20:43 marcado por una señal a muy baja frecuencia y el aumento de la amplitud del tremor (Figura 2D4 y 2D5), lo cual corresponde con el inicio del intervalo de mayor explosividad y mayor proyección de balísticos, que se extenderá hasta las 01:21:34, cuando se alcanza el clímax de la erupción e inicia el colapso de la columna eruptiva que generará la corriente de densidad piroclástica (Figura 2D6). 

La energía sísmica de este evento fue muy superior a las calculadas para las erupciones ocurridas durante el 2015 pero menor a la explosión ocurrida el 31 de octubre de 2014 (Figura 3).

Figura 3. Energía sísmica de las erupciones registradas en el volcán Turrialba durante el 2015 y 2016. Para el ciclo eruptivo de octubre 2015 se incluyen las más significativas. Para el ciclo eruptivo del 25 de abril a mayo 2016 sólo se incluye la del día 12 de mayo a las 01:19 a.m.

Posterior a la erupción del 12 de mayo de 2016, el nivel de actividad sísmica se mantuvo a un nivel similar al registrado antes de dicha erupción, con algunos picos de tremor como el ocurrido entre el 16 a mediodía y hasta las 09:00 del 17 de mayo, durante el cual se mantuvieron emanaciones de ceniza frecuentes (Figura 1). El 17 de mayo, a partir de las 18:00 horas se registró un incremento en la amplitud y número de eventos VLP’s y alrededor de las 23:00 horas del mismo día le siguó un aumento en la amplitud del tremor volcánico con una banda de frecuencia de 2 a 10 Hz. A las 10:20 horas del 18 de mayo empiezan a ocurrir emanaciones intermitentes de ceniza, acompañados por sismos de doble fase. A partir de las 11:04 a.m. inicia la erupción sostenida, con pulsos iniciales no explosivos pero si energéticos. Alrededor de las 11:48 hubo una primera intensificación de la actividad (Figura 4).

Figura 4. Imágenes de la erupción del 18 de mayo de 2016 que inició a las 11:04 a.m. en el volcán Turrialba. A la izquierda se muestran las imágenes visuales y a la derecha las imágenes (no corregidas) simultáneas de la cámara FLIR A320. Ambas cámaras de la Red Sismológica Nacional (RSN: UCR-ICE) ubicadas en la cima del volcán Turrialba.

A las 12:56 se generó una pequeña explosión que proyectó balísticos cerca del borde este del cráter activo y mantuvo un chorro vertical por una decena de segundos (Figura 5). 


Figura 5. Secuencia de imágenes térmicas (no corregidas) de una de las fases de mayor energía de la erupción del 18 de mayo de 2016. Esta fase ocurrió a las 12:56 p.m. Nótese el chorro vertical en las imágenes 2 y 3 así como los bloques depositados en el borde del cráter que se observan en la imagen número 4.

La erupción se mantuvo de forma sostenida hasta las 14:30 horas cuando la amplitud del tremor disminuyó así como el volumen de descarga de ceniza. El tremor que acompañó la erupción inició como como un tremor espasmódico con una banda de 2 a 10 Hz, el cual fue evolucionando hacia una frecuencia dominante a 2,4 Hz. Al final de la erupción se registraron varios episodios de tremor armónico con una frecuencia fundamental de 0,7 Hz no estacionaria (Figura 6). 

Figura 6. Segmento de la señal sísmica (a partir de las 18:01 hasta las 15:30) de la erupción del 18 de mayo de 2016 a las 11:04 a.m. en el volcán Turrialba. A) Forma de onda (estación CVTR). B) Espectrograma de frecuencias con base en el método de Yule Walker elaborado con una ventana móvil de 2,56 s y un traslape de 1,28 s. C) Forma de onda filtrada en la banda de 10 a 120 s. La figura fue elaborada con el programa de Lesage (2009).

Conclusiones generales:

La condición actual del volcán Turrialba es totalmente normal y propia de un volcán que, en estos últimos 17 años pasó de una condición de reposo a una condición activa y, en consecuencia, ha implicado la apertura de conductos y pasos por los cuales el magma ha podido ascender paulatinamente hasta profundidades muy someras (< 1 km) y en las que cuando entra en contacto con el sistema hidrotermal o bien se da la acumulación de gases magmáticos, se genera la actividad eruptiva. En cada ciclo eruptivo el volcán evoluciona, cambia su condición interna hacia la de un sistema cada vez más abierto, por lo que los pequeños cuerpos de magma pueden subir más fácilmente y, en consecuencia, le permite al volcán entrar también más fácilmente en erupción. Por lo anterior, los escenarios esperables son:

1. Que el volcán Turrialba continué evolucionando hacia una condición totalmente abierta en donde pueda alcanzar el escenario esperable similar al de la última erupción histórica en el siglo XIX, durante la cual generó erupciones mayores (columnas eruptivas de hasta 5 km) y más voluminosas comparadas con las que se han observado hasta el momento. Si se dirige a este escenario, las áreas afectables esperadas más severamente estarían en 2 km a la redonda, y particularmente hacia el oeste, según los escenarios de Soto (2012).

2. Que continúe su actividad en ciclos eruptivos hasta que de nuevo entre en reposo sin que necesariamente llegue a una erupción mayor.

Ninguno de los dos escenarios se puede pronosticar, por lo tanto la auscultación constante, el avance en la investigación y la mejora de los sistemas de monitoreo son fundamentales para entender la dinámica del volcán Turrialba.

Durante la primera etapa del presente ciclo eruptivo (Figura 1) la afectación se concentró en el flanco sur del volcán Turrialba, debido a la dirección predominante de los vientos desde el norte que prevaleció durante esos días. Esta afectación si bien no es frecuente y obedeció a condiciones climáticas particulares, no es ajena a los estudios de amenaza volcánica del Turrialba y, por lo tanto, era un escenario previsto según los mapas de peligro volcánico elaborados por Soto (2012). Las condiciones de viento posteriores retomaron el rumbo habitual y dominante hacia el Suroeste con alguna variabilidad hacia el Oeste e incluso al Noroeste. Esta condición generó, aunado a la altura de la columna y energía, el fuerte impacto en el Valle Central de la erupción del 12 de mayo de 2016. Durante la erupción del 18 de mayo las condiciones de viento prevalecientes hacia el Oeste y Suroeste aunado a la baja energía de la erupción propiciaron una importante descarga de ceniza hacia el sector de La Picada y La Silvia, así como en La Central.

Referencias

Lesage, P. (2009). An interactive MATLAB software for the analysis of seismic volcanic signals. Computers and Geosciences, 35 (10), 2137-2144.

Soto G.J. (2012). Preparación de mapas de peligros volcánicos y restricción de uso de la tierra en el volcán Turrialba. Informe final. FUNDEVI. San José, Costa Rica. (p. 186).

Agradecimientos

Se agradece al Geól. Gerardo J. Soto las sugerencias, comentarios y discusiones que, de forma desinteresada, ha compartido y aportado sobre este, y anteriores informes así, como de la actividad eruptiva. De igual manera, se agradece las discusiones y numerosos intercambios de información y experiencias con el Dr. Javier Fco. Pacheco, Dra. María Martínez, Dr. Cyril Müller, Dr. Geoffroy Avard, y Dr. Marteen de Moor del OVSICORI-UNA. Estas discusiones han propiciado un crecimiento científico importante. Sin duda alguna, el aporte del Ing. Luis Fernando Brenes, Jean Paul Calvo y el Geól. Wilfredo Rojas Q. para el mantenimiento de la instrumentación, adquisición de datos y conectividad es fundamental, así como el trabajo de la Geol. María Cristina Araya en el mantenimiento de los sistemas de adquisición de la RSN. Este trabajo está soportado por los proyectos de investigación: “Patrones sísmicos: una ventana a la compresión de la dinámica interna de los volcanes activos de Costa Rica” (N°113-B4-082) y “Geofísica y geodinámica interna del arco volcánico en Costa Rica” (N° 113-B5-A00), inscritos en la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad de Costa Rica. El mantenimiento de la red sísmica a nivel nacional, de la cual las estaciones volcánicas son parte también, es soportado por el proyecto “Vigilancia sísmica de Costa Rica” (N°113-B5-704) también de la Universidad de Costa Rica. 

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jueves, 12 de mayo de 2016

¿Que hacer en caso de caída de ceniza?

¿QUE HACER EN CASO DE CAÍDA DE CENIZA? 

La Comisión Nacional de Emergencia (CNE), la Red Sismológica Nacional (RSN-ICE) y el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI) han preparado un documento informativo de que hacer en caso de caída de ceniza. Siéntase en libertad de distribuirlo libremente. 


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sábado, 16 de enero de 2016

EL TERREMOTO DE COSTA RICA DEL 27 DE FEBRERO DE 1916.



EL TERREMOTO DE COSTA RICA DEL 27 DE FEBRERO DE 1916.

Por Don J. Fidel Tristán, Secretario del Centro de Estudios Sismológicos,
San José de Costa Rica. Traducción del Bulletin of Geological Society.

No estaban disponibles los sismogramas del Observatorio del Servicio Sismológico Nacional para el estudio del terremoto del 27 de febrero de 1916, a cargo del ingeniero Rafael Tristan. Desafortunadamente el sismógrafo no ha estado trabajando desde hace algún tiempo debido a que la batería eléctrica está totalmente agotada, y el papel  especial para el cilindro se había agotado. También se obtuvo ayuda de telegramas recibida en el observatorio, mientras que la información proporcionada por la prensa fue bastante completa, aunque la mayoría de los datos publicados no tienen valor científico.

Desde el terremoto ocurrido el 29 de noviembre de 1915, a las 11:08 pm, con una intensidad de IV, solo se registró un pequeño sismo el 12 de diciembre a las 8:25 pm, con una intensidad de II. Desde entonces, y durante todo el mes de enero del presente
año, todo ha estado tranquilo, sin tener en cuenta los microsismos. Lo mismo no se puede decir del mes de febrero. El día 23 se sintió un sismo con una intensidad de II, y me enteré que en Puntarenas se sintió otro sismo de corta duración el día 25, a las 21:00 horas. A las 2:47 pm el 27 de febrero de 1916, se hizo sentir en casi todos partes de la República un terremoto violento y prolongado, con una amplitud que no se había registrado nunca antes. El movimiento duró dos minutos y treinta segundos, mientras que el movimiento perceptible duró cincuenta segundos.

De acuerdo con el sismograma de la máquina Ewing, después del temblor que duró veintiséis segundos siguió un vaivén con una gran amplitud en dirección noroeste-sureste que aumentó gradualmente hasta que uno podía ver el oscilatorio y ondulante vaivén de los edificios y los árboles. La lentitud de las vibraciones permitió que casas y otras cosas siguieran el movimiento sin perder el equilibrio, y por eso los objetos sueltos se movían de sus posiciones. No hubo daños en los edificios de la Capital o en otros lugares de la costa Atlántica. El movimiento muy pronunciado hacia arriba y hacia abajo produce en las personas una sensación peculiar de náuseas. No hubo ninguna réplica fuerte sentida durante el día, la mayoría de las personas se sorprendieron por sus sensaciones, y sólo unos segundos más tarde se dieron cuenta de que era un terremoto, pues tenían a atribuirle las náuseas a otras causas. En algunos casos las náuseas fueron tan fueres que provocaron el vómito. El agua de las corrientes y barrancos se detuvo y se lanzó sobre ambas márgenes a  una distancia considerable, y en muchos casos se embarrialaron por los deslizamientos de tierra.

Los datos del Observatorio:

Este sismo se registró en el observatorio a las 2:47 p.m.; VI  de intensidad. La duración total de la choque fue 2 m y 30 s. La dirección principal del movimiento oscilatorio fue noroeste-sureste. La amplitud máxima del movimiento oscilatorio estaba en el componente norte-sur 41 mm. La amplitud máxima de la componente este-oeste fue de 36 mm. El temblor duró 26 segundos, y se  compone de una serie de vibraciones muy rápidas, con su mayor amplitud de este a oeste; acompañado por un movimiento marcado de tremor. Después de las cuatro oscilaciones muy fuertes, se produce un movimiento de basculamiento de amplitud muy grande en una marcada dirección noroeste-sureste, con grandes ondas, unos 19 segundos después de la fase principal, hasta tal punto que la aguja que marca la dirección este-oeste saltó del disco. El balanceo fuerte se propagó por 5 segundos.

La aguja norte-sur continuó registrando el movimiento de balanceo lento de gran amplitud. La amplitud del tremor fue también muy marcada, y tenía un máximo que causó las agujas horizontales hicieran una serie de puntos. Esta fase duró 50 segundos, y fue percibido por todas las personas. El gran movimiento de balanceo y tremor causó las náuseas que sintieron muchas personas.

La fase final del terremoto se prolongó durante 74 segundos, y se caracterizó por tener un movimiento de tremor que duró aún más tiempo hasta que el disco del registro se detuvo.

Este terremoto de epicentro distante, afectó una zona sísmica muy amplia, debe haber incluido gran parte de todo el país. A las 3:34 se registró un sismo con una intensidad de II, y a las 4:31 otro se registró también con una intensidad de II.

La zona del terremoto:

En la parte norte de la República de Costa Rica el choque fue muy intenso en ambas costas, pero fue más fuerte en el lado del Pacífico. Se informa que se ha dejado sentir en Managua, Nicaragua, aunque no hubo ningún daño. Se sintió en Limón y en la meseta central. No hay informes de que se sintiera en el sur del país, pero es probable que se sintiera en la República de Panamá.

En San José la intensidad correspondió a VII en la escala Rossi-Forel. Se incrementó hacia el Pacífico, y en Alajuela y San Ramon algunos edificios fueron dañados. En la parte noroeste de la provincia de Guanacaste, la intensidad alcanzó IX, con destrucción parcial o total de algunos edificios. En Limón la intensidad fue IV.

La región afectada:

Los datos obtenidos en lo que respecta a la intensidad no tienen ningún valor, debido a que nuestros corresponsales no están familiarizados con la escala Rossi-Forel. Por lo tanto, es imposible establecer las curvas de isosistas para determinar la región epicentral. Es evidente, sin embargo, un aumento de la intensidad hacia el noroeste en la costa del Pacífico. El daño causado es mayor en las ciudades de la parte noroeste de la Península de Nicoya. Estos hechos nos permiten fijar el área epicentral en una región comprendida entre la gran bahía Culebra, la Península de Santa Helena, Punta Gorda. En Sardinal, hay siete kilómetros de costa que sufrió mucho, y en Santa Cruz, treinta y tres kilómetros hacia el interior, las torres de la iglesia fueron derribadas. En el Coco, el sismo fue muy grave, y se hicieron grietas en el suelo.

El epicentro:

De acuerdo con los hechos anteriores, el epicentro abarca una zona muy grande y extendida hacia el mar, y por esa razón no puede ser determinado, porque en el mar no hay rastros de los efectos, y en otros lugares las observaciones son muy escasas. Los datos recibidos van a demostrar que en el Coco y Sardinal la intensidad fue superior IX, lo que demuestra que estos lugares estaban en el interior de la zona epicentral, cuyo centro o epicentro estaba bajo el mar a cierta distancia de la costa. Con el sismograma Ewing se puede determinar aproximadamente la posición del epicentro. La fórmula de Omori da una distancia de 227 km desde el observatorio. De San José hasta Playas del Coco son 194 km en línea recta, de modo que el epicentro se ubicó a 33 km de la costa. Teniendo en cuenta la dificultad de localizar con precisión la fase previa o temblor de las fases principales con el sismógrafo Ewing, se asume que la distancia debe ser menor, y puede ser establecido como en aproximadamente 25 km de la costa. El epicentro real no es un punto matemático, sino una zona que puede tener muchas formas, cuyas dimensiones en este caso no son conocidas. En vista de la gran zona afectada, es de suponer que el foco o hipocentro del terremoto debe haber estado a gran profundidad.

Sonidos del Terremoto:

En mis investigaciones, se determina que no se escucharon sonidos en la meseta central antes o después del terremoto, En Santa Cruz, el Sr. Lauro M. Leal dice que el terremoto fue precedido por "un cavernoso gran estruendo", y el Sr. I. Ibarra, que estaba navegando en frente de Papagayo en el momento, dice que "escuchamos diversos sonidos extraños distintos de los producida por el viento. Ninguna de las otras comunicaciones recibidas menciona ruidos. Es evidente por lo tanto que estos sonidos se produjeron sólo en la zona epicentral.

La naturaleza del fenómeno:

La idea de que este terremoto tenga relación con los fenómenos volcánicos no se puede admitir, puesto que no se ha recibido noticia de ninguna manifestación volcánica. En la península de Nicoya no hay un volcán activo, y los que lo hacen existen en la Cordillera Volcánica del norte, y no han mostrado signos de aumento actividad. Por otro lado si se tratara de una erupción submarina, debe haber sido formidable para haber producido tal terremoto, y no hay evidencia de tal fenómeno. En el presente caso, la acción volcánica está totalmente descartada.

El gran terremoto del día 27 y los que siguieron inmediatamente después, deben ser considerados como de origen tectónico, es decir, con los hipocentros a grandes profundidades y, a cierta distancia de la costa. A pesar de la gran violencia del terremoto, el equilibrio fue restaurado muy rápidamente, lo que no ha de entenderse en el sentido de que este fenómeno no se repetirá en el mismo lugar. El 21 de julio a las 19:00, a las 3:14 pm, se hizo sentir en la misma región un siso fuerte que causó daños considerables. El periodo sísmico duró casi dos meses. El terremoto del 27 de febrero fue muy parecido al de 1900, y sin duda tenía el mismo origen.

Esta es otra zona inestable que no está incluido en la Geografía Sismológica del Conde de Montessus de Ballore, por lo tanto, debe añadirse al mapa sismológico de Costa Rica.


EL TERREMOTO DE AYER Y SUS CONSECUENCIAS

Diario La Información, Lunes 28 de Febrero de 1916, Año VIII, N° 3418

El movimiento sísmico se produjo con más violencia en Puntarenas y la Provincia de Guanacaste, donde cayeron algunos edificios sin ocasionar desgracias personales. En Santa Cruz, el temblor destruyó el templo y causó muchos daños materiales en la población. En Puntarenas se derrumbó una gran bodega y toda la cristalería de una botica. En Nicaragua no ha ocurrido nada extraordinario.

Vamos a dar los amplios y completos del terremoto de ayer y sus consecuencias que dichosamente no han sido fatales, pues hasta la hora no hemos recibido noticias de que se hayan presentado desgracias personales en ninguna población de la República. Sí el miedo cundió en todos los ánimos y, recordando los efectos de la horrible catástrofe de 1910 en Cartago, cada cual huía despavorido en busca de lugares abiertos y alejados de edificios de mampostería para ponerse sobre seguro; fueron esos tres minutos que duró el temblor de horrible pesadilla; a ello siguieron otros muchos minutos de sobresaltos y nerviosidades. Una hora después del terremoto había en las esquinas la mar de gentes que no se atrevían a entrar a sus casas de habitación; nos referimos a las familias que habitan en edificios de adobes o de mampostería, que son, por desgracias, los más de San José. Muchas de esas familias prefirieron pasar la noche de ayer durmiendo en tiendas de campaña y galerones, antes que hacerlo en sus casas.

Juan Bautista Romero Casal, corresponsal de Puntarenas, informa que el terremoto ocasionó daños materiales de mucha consideración y produjo pánico en los vecinos, que no obstante habitar en casas de madera, las abandonaron; la tierra formaba ondas y por momentos creímos que esta pequeña península sería sepultada por las aguas del estero y del mar, pues en esos momentos se levantaron olas gigantescas en uno y otro lado. Cayó la bodega de don Napoleón Soto, edificio que medía 50 varas de largo por 25 de ancho; pertenecía a don Agustín Guido. El señor Soto ha perdido un capital en mercaderías, se estiman las pérdidas en 15 o 20 mil colones; al desplomarse el edificio se produjo un ruido infernal que se oyó en toda la ciudad, lo que contribuyó a aumentar el pánico en el vecindario. La baranda de hierro y el portón del Hospital también cayeron. En la botica de del señor Grillo la frasquería se vino al suelo. Cayó parte de la casa de doña María de Guevara; también cayó una de don León Csares; asimismo la cocina en el Hotel Moderno.

La región más terriblemente azotada ha sido la de Guanacaste; pareciera que allí hubiera sido el epicentro de semejante fenómeno sísmico, como pocos registra la historia de Costa Rica, en lo fuerte y extenso que ha sido. Bastante triste y desconsoladoras son las primeras noticias que nos llegan de nuestros corresponsales de todas las poblaciones de importancia de aquella provincia; los daños materiales ocasionados por el terremoto son de mucha consideración. En Santa Cruz, al temblar se sintió como bofo el suelo, da espanto caminar por temor a que se pueda abrir en cualquier momento la tierra. Mucha gente que en el momento del terremoto caminaban por las calles cayeron. El temblor destruyó el templo, al desplomarse, las paredes produjeron un ruido infernal y el polvo cubrió la población que quedó casi en tinieblas, se cayeron las torres con todo y campañas; estas no se dañaron. La imagen de Esquipulas, patrón de este lugar, otra imagen y un altar quedaron dañados Cayeron algunas casas, de casi todos los edificios se deslizaron los techos que cayeron a la calle donde hay desparramadas mucha teja y latas de zinc.

En Playas de El Coco, las casas se mecieron como hamacas, se cayeron las tejas, el ganado huyó espantado y la playa se rajó en dirección Este a Oeste, formando la rajaduras líneas paralelas, de una o dos pulgadas de ancho por largos diferentes. En el estero de El Coco las rajaduras son de forma cuadriculada y ancha, en partes de una cuarta.

En Sardinal el terremoto destruyó la iglesia. Las paredes laterales y la del fondo permanecen en pie. Habrá que botarlas. De todos los edificios cayeron las tejas; una casa de adobes quedó en pésimo estado. El Ganado se acostó en los momentos que se produjo el terremotazo y bramaban desesperadamente; se de jinetes que en esos momentos trabajaban en los campos que cayeron al suelo con sus cabalgaduras, arrojados por el gran bamboleo de la tierra, que fue espantoso. En establecimientos comerciales y casas particulares ocasionó daños de consideración.

En Liberia se cayeron las paredes de algunos edificios viejos, la mayor parte de las casas muestran rasgaduras en las paredes. El edificio que ocupan las oficinas judiciales, correos y telégrafos quedó ligeramente dañado. Sufrieron serios daños el Cuartel, la iglesia y la cárcel. En la Cruz, las pilas del telégrafo fueron destrozadas.     

El capitán de la embarcación Isabel Ibarra dice que frente a la costa de Papagayo con buena mar y viento inmejorable, de repente se produjeron olas como montañas; me fijé a la tierra y vi que los cerros se bamboleaban lentamente. Noté fuertes ondulaciones en una planicie cercana. Se produjeron en aquellos momentos ruidos diferentes a los producidos por el viento.

En Tilarán, se confirma un informe anterior, que indica que la Cordillera está cubierta de denso y azulado humo. Según noticias que llegan de allá, en aquella población ha caído lava. Es en esta opinión general que el temblor fue producido por el cerro volcánico de El Arenal, donde se juzga existe un volcán. En Tilarán hace un frío espantoso. La claridad de anoche en el cerro dejó ver un intenso resplandor y a las 7 p. m. hubo gran exhalación.   

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sábado, 11 de julio de 2015

EL TERREMOTO DE SARCHÍ, 6 DE JUNIO DE 1912, COSTA RICA (SEGUNDA PARTE: NARRACIONES)

EL TERREMOTO DE SARCHÍ, 6 DE JUNIO DE 1912, COSTA RICA (SEGUNDA PARTE: NARRACIONES)


Periódico La Información

Sr. Fernando Borges, Redactor de La Información

Con el propósito de informar gráficamente a nuestros lectores hice viaje a Sarchí, teatro de la catástrofe, por la vía de Atenas y Naranjo. La lluvia rigurosa, el mal estado del camino y los muchos derrumbes de este, me impidió llegar a Toro Amarillo, donde el desastre ha tenido su verdadero centro. Era de verse el afán y buena voluntad con que los campesinos de los alrededores marchaban llevando los pocos auxilios de que disponían, al lugar donde residen sus desgraciados hermanos.

Sarchí se extiende en una corta planicie entre Grecia y Naranjo. Las casas en general, son allí de madera y cubiertas de teja de barro. La iglesia de piedra de Pavas, rodeada de muros espesos de mampostería. Para conocer la violencia de la sacudida me bastó ver todos los techos deshechos. En algunas casas se nos mostró, como efecto del terremoto, la separación completa entre habitaciones que estaban contiguas, a causa de haberse roro las maderas que antes la unían. La Iglesia quedó con grandes hendiduras, a mi juicio inservible, y aunque no la hizo caer el terremoto si derribó parte de uno de los muros que cierran el cementerio. Cuando llegué ahí, todo el mundo estaba consternado; y las gentes, en grupos, hacían los comentarios más desconsolados acerca de la suerte de los montañeses. No se animaban los más a emprender la marcha a la montaña. Las señales dejadas por el terremoto son en verdad a propósito para inducir al espanto; hacia el lado del Poás, un túnel de unos 8 a 10 metros cuadrados, a través del cual aparece el cielo del otro lado del cerro; hacia el lado del volcán de Barba un acantilado a pico da idea del embate del temblor. Sobre todo eso, el comentario cada vez más documentado acerca de las desgracias ocurridas.

En la bajada del Río Grande encontramos grandes derrumbes y el camino obstruido por la gran avenida del río. Allí me salió al paso un grupo de campesinos que se ocupaban en buscar cadáveres de la catástrofe de Sarchí. Entre esos campesinos estaba Roberto Castro quién perdió a su esposa Clotilde Serrano de 19 años de edad y a las hijas de su primer matrimonio Casta y Gloria de 14 y 4 años respectivamente. Castro es un noble y simpático campesino de unos 40 años de edad y su afán es dar con los cadáveres de sus familiares, venía de Atenas donde fue llamado por haberse encontrado en Cebadilla, el cadáver de una joven que resultó ser el de la mayor de sus hijas.

Paso del río Sarchí


El río Sarchí corre por altos paredones y procede de vírgenes selvas que cubren las faldas de la cordillera del Poás. Por cierto que constituye una de las diversiones predilectas del campesino, la de ir a este río a ver bajar las crecientes. A corta distancia del camino, y bajando el río había un pequeño estribo plano, como de media manzana. A este plan no había llegado jamás la sacudida de un temblor; y siendo por lo demás un lugar fresco y fértil, fue escogido por el señor Roberto Castro para asiento de su habitación y establecimiento de un magnífico trapiche movido por agua. Puso allí, pues, su casa de madera, mirando al río y separado de él, por un patio. Al final de este un paredón de tres o cuatro metros de altura, bajaba derecho al cauce. Castro realizaba con su familia, un ejemplar de familias felices; de 40 a 45 años de edad, sano, robusto, trabajador, acomodado, se había casado por segunda vez hace cosa de tres meses, con la Sra. Clotilde Serrano de 19 años de edad, con la que vivía teniendo a su lado a los hijos del primer matrimonio; Casta, Gloria, Emma y Otoniel. En la sala de la casa existía una caja de hierro de cuatro quintales de peso, y encerrados en ella había ₡ 5 000 en efectivo, pagares a favor de Castro, y algunos otros valores de menor importancia.

Emma y Otoniel Castro

A un  lado de la casa, un trapiche con todos sus accesorios, montado a la moderna. La habitación almacenaba dulce en abundancia, destinado al comercio de granos y víveres diversos. A las siete de la noche, aquella familia rezaba la oración y se recogían todos en dormitorio común. Roberto Castro estaba muy temeroso de una catástrofe, especialmente desde que tuvo noticia de los horrores acaecidos el año próximo pasado en Toro Amarillo, paraje de allí no muy lejano. Quizás por esto, o quizás por aviso del corazón, ello es que tres veces se había despertado azorado creyendo escuchar una enorme creciente de agua que venía sobre la casa. Llegó a tanto el temor que le inspiraba esta catástrofe que imaginó el imposible de que la laguna fría del Poás se desbordara por el Sarchí con el peso enorme de sus aguas y su altura. Un día reciente le comunicó sus temores al señor Hermenegildo López, padre de su primera esposa, y este señor, le aconsejó que dejara la casa y se viniera a vivir a la suya, la cual, si no tan cómoda, estaba cuando menos a mayor altura y por lo mismo más distante del río. Este proyecto le pareció prudente; pero lo deshizo la negativa rotunda de su joven esposa, quién se hallaba segura y feliz en la propia y no quería, de fijo, trasladarse a vivir con parientes de la primera esposa de su marido.

Roberto y Clotilde Castro
Con Roberto Castro me vine hasta este pueblo y por el camino me contó la historia de la catástrofe. He aquí su relato:

“La noche del terremoto, después de rezar las acostumbradas oraciones, nos acostamos a las 7:00 p.m.; y a la media noche con 30 minutos sentimos el terremoto. Se encendió la vela de sebo. Todos nos alarmamos mucho, abandonamos el lecho y salimos al patio de la casa que dista 10 metros del río.

En ese momento sentimos un extraño y pavoroso ruido y mi esposa acompañada de Casta creyeron que se trataba de una gran creciente y se acercaron al río para verla bajar. En ese momento los ruidos eran muy horribles todavía y yo, comprendiendo que se trataba de un cataclismo les grité: Muchachas, corran a la casa, eso no es creciente, eso es algo peor. Ellas obedecieron y aterrorizadas llegaron a la casa quedando paradas en la puerta de la misma, dispuestas ya a sacar a la pequeña Gloria, que permanecía dormida, con propósito de huir. Yo continuaba en el patio y a mi lado estaban mis hijos Otoniel de 12 años y Emma de 8. En esos instantes sopló un terrible huracán que arrancó la casa con gran estrépito y la voló por los aires, y al tiempo que de nuevo violentamente se sacudía el suelo, bajó la cabeza de agua y un fuerte olor a azufre les quitó la respiración. Yo tomé a Otoniel y a Emma por los brazos y salí a escape con ellos, subimos los tres a una loma y desde la altura contemplé aterrorizado el cuadro más horrible que haya visto en mi vida; que el río se había convertido en un inmenso caudal de agua negra que cubría toda la rivera y que despedía un persistente olor a azufre. Todo había desaparecido, la casa, el cerco y los animales. Mis hijos estaban estrechamente abrazados conmigo y a pesar del ruido yo procuraba gritar llamando a mi esposa y a Casta a quienes comprendí que se las había tragado aquella creciente negra y pestilente. En la loma permanecimos toda la noche hasta que en la madrugada el frío nos hizo retirarnos hacia Sarchí.”

Dice Castro que en este instante una gran luminaria llenaba aquel abismo; un olor a espantoso e inaguantable les quitó la respiración; y como si el viento hubiese tenido unos fuertes puños, la casa fue arrojada a la hondonada con el plan de terreno donde se asentaba.

Lo que allí ocurrió fue inimaginable; y los mismos testigos del hecho lo único que recuerdan es que poseídos del pánico más espantoso siguieron corriendo hacia arriba a donde se salvaron. El agua alcanzó, según cálculos, que hice con el joven Biolley, a quién me encontré por allá, 42 m de altura en aquel sitio. Si la casa hubiera sido arrebatada por la corriente, ninguno de sus habitantes se salva; si hubiera caído por el huracán, los daños se verían en otros lugares también, aparte de que Castro y sus hijos, Otoniel y Emma, hubiesen tenido que ceder al embate del viento y caer ellos también. Lo más probable es, por consiguiente que el temblor desquiciara toda aquella especie de grada y que un nuevo movimiento, de los muchos que se sucedieron al temblor fuerte, o tal vez el impulso del agua, lograra arrancarla hacia el abismo.

La cruz (a lado izquierdo de la foto) señala el lugar donde estaba la casa de Roberto Castro.

En otro terraplén, también a orillas del Río y un poco más debajo de la casa de Castro, vivía David Ugalde y un pobre jornalero, con su esposa. Las casas estaban inmediatas y momentos después del temblor fuerte, Castro oyó que David le gritó desde la suya: Compadre, la cosa se pone fea; huyamos. El río formó en todo aquel trayecto grandes playones y arrastró los árboles de una y otra orilla, y conste que el Sarchí es tan profundo y encajonado como el Virilla. La creciente se llevó el hermoso puente de hierro y madera, y lo arrojó a unos kilómetros de distancia de allí.

La cruz (a la derecha de la foto) muestra la ubicación donde estaba la casa de David Ugalde 

Cuando llegué al lugar de la catástrofe, centenares de curiosos que habían concurrido de los pueblos vecinos, contemplaban desde las alturas los estragos del cataclismo. A esa hora, el paso por el río era todo punto imposible, y un joven de Grecia que cometió la imprudente empresa de atravesarlo a pie, hubiera perecido si no le arrojan una soga con la que se salvó.


Sarchí, 7 de Junio a las 7:00 p.m.

Acaba de llegar a esta ciudad, procedente de Toro Amarillo uno de los vecinos más importantes de esa localidad y dice que desde hace varios días se venían sintiendo temblores en aquella zona y que todos los vecinos vivían en constante alarma. La noche de la catástrofe el Poás hizo una imponentísima erupción de fuego. Se sintió un horroroso temblor, el movimiento nos botó al suelo, se produjo un espantoso ruido y salimos huyendo hacia las montañas. En las cercanías de mi casa fallecieron Jesús Esquivel, su esposa, dos hijos y una cuñada; Pantaléon Rodríguez, su esposa y dos hijos. No recuerdo los nombres de los demás muertos, pero creo que debe haber muchas víctimas. La casa y el aserradero de don Narciso Blanco fueron destruidos.

Sarchí, 7 de Junio a las 8:00 p.m.

Varias comisiones han salido para Toro Amarillo. Yo salgo esta noche, no obstante que hace un pésimo tiempo. Se sospecha que los sobrevivientes en aquella zona están careciendo de alimentos y se han refugiado en las montañas. Varias cuadrillas de peones se ocupan en limpiar el camino aterrado y se espera que mañana quedara expedito. El gobierno ha mandado tiendas de campaña para los damnificados. En uno de los cerros aislados al NE se nota una inmensa grieta y varios derrumbes de los cuales vierte agua en abundancia. Sigue temblando con alguna frecuencia; sin embargo, los temblores son de poca intensidad.

Estuve esta tarde en el lugar de la catástrofe en Sarchí, aquello da horror. Parece que una fuerza superior hubiera pasado arrastrándolo todo: los árboles, las casas, los animales y los hombres. He tomado muchas fotografías. No han aparecido todavía los cadáveres de David Ugalde y de su esposa.  Castro perdió ₡ 5000 en efectivo que tenía en una caja de hierro y la hacienda y sus dependencias que valían unos ₡ 20000 (veinte mil colones). La Municipalidad de Alajuela donó ₡ 500 para los damnificados, el pueblo se muestra agradecido. En el lugar de la catástrofe se encontraron ahogados dos bueyes uncidos al yugo. Se cree que el boyero pereció. Los ríos que crecieron en Toro Amarillo con el Gorrión, Los Anonos y el Desagüe: casi todas las familias que viven en esos lugares perecieron. El pueblo está consternado pensando en los trabajos y privaciones que están pasando los sobrevivientes.

Se oye en esto momentos otra fuerte creciente del Sarchí. El cura ha desaparecido presa de terrible pánico.

Esa misma noche dispuse marchar a Toro Amarillo. No habiéndome sido posible pasar de San Jerónimo, donde entre otras razones se me dijo que el camino estaba obstruido por los derrumbes y además inutilizado por las fuertes lluvias, regresé a Sarchí. Se me dijo que momentos antes había llegado de Toro Amarillo el señor Juan Pérez, con su familia, quién traía extensos y detallados informes de la magnitud del desastre en aquella zona; y a su casa de habitación me dirigí. Era la media noche y aquellas pobres gentes dormían Llamé a la puerta de la casa, y don Juan se levantó prontamente a recibirme. Con él celebré a esa hora una entrevista y me dijo más o menos lo siguiente:

“Entre el cráter viejo y el nuevo del volcán Poás y en las crestas de las montañas nacen varios ríos que van de Sur a Norte a caer en el Toro Amarillo; este nace también allí. Esos ríos que son los más importantes, se llaman; Anonos, Gorrión y Desagüe. Corren por una región fértil, honda y bastante poblada. Entre el río Toro Amarillo y Gorrión está un pequeño pueblo llamado “La Aldea”  y de allí y los alrededores contó una estadística recientemente levantada 60 alumnos de edad escolar, pues no hace muchos días elevamos los vecinos de aquellos caseríos un memorial al Gobierno para que establezca allí una escuela. Yo vivía en La Aldea y cuando sobrevino el terremoto, no miré el momento de retirarme de paraje tan peligroso. En medio de las sombras comencé a andar junto con mis familiares, haciéndolo con tales inconvenientes y dificultades que a cada paso nos asaltaba el desconcierto y nos proponíamos dejarnos perecer allí. Encontramos grietas tan ondas y anchas, que fue preciso salvarlas mediante travesaños hechos con palos. Además, como los ríos estaban tan crecidos y no daban vado, tuvimos que permanecer sin posible paso, conformándonos con esperar el día siguiente y escuchando los gritos de otros que, como nosotros, andaban vagando por los montes. Nosotros éramos mi padre, mi esposa, dos hijos pequeños y yo.”

El señor Juan Pérez y su familia, al regresar de Toro Amarillo.

Allí tuvimos noticias de 15 muertos en aquella región. Para mí, dado que las aguas se juntaron en abundancia tal que pudieron arrastrar y destruir la máquina de don Narciso Blanco, situadas en el ángulo que forma el río Desagüe al caer en Toro Amarillo; y sabido que hay multitud de viviendas, para mi digo, la inundación debe haber ocasionado daños muy grandes y perdida de muchas vidas de que no tenemos noticias todavía.

Casa de Narciso Blanco, antes del terremoto

Y dígame usted señor Pérez, ¿Fue tan fuerte como se dice el terremoto en aquella zona? Ave María, espantosamente fuerte. Le explicaré a usted. Hacía días venía temblando casi de hora en hora, pero la verdad es, que los tales temblorcillos no valían la pena. Mi familia y yo dormíamos la noche del terremoto, cuando fuimos despertados por un movimiento trepidatorio de bastante intensidad. Luego siguió uno, dos, tres, cuatro temblores débiles, que eran seguidos de fuertes rugidos. Llamé la atención de mi padre acerca de lo original de aquél fenómeno y él me dijo: es seguramente el Poás, que está inquieto. Me levanté y salí al patio de la casa a curiosear que había de nuevo en el cráter del volcán y nada de extraordinario pude observar. No llovía y la noche estaba bastante oscura. Me disponía a entrar a la casa cuando sobrevino el terremoto. ¡Dios mío!  Exclamé, ¿Qué es esto? Me tambaleaba como un ebrio; traté de ganar la puerta, pero no lo logré; la sacudida me arrojó al suelo. A todo esto, llegaban hasta mí los gritos desesperados de mi padre, esposa e hijos, que pedían auxilio. Una inmensa luminaria de bolas de fuego que arrojó en esos momentos el volcán, iluminó todo el valle, y de mí se apoderó un miedo espantoso, terrible, que me hizo pensar un instante en el fin del mundo; y en medio de aquella mi terrible agonía, baje la cabeza hasta pegarla a la tierra y encomendé mi alma a Dios.

La tierra crujía desesperadamente; las montañas se tambaleaban; los animales aullaban de modo pavoroso; fue aquel un momento tan horriblemente feo, que yo, francamente, creí  morir. Pasado el temblor, el volcán dejó de vomitar fuego y momentos después se me acercaron mi esposa, padre e hijos. ¡Huyamos! Les dije; tomé en brazos a uno de los pequeños, otro tomó mi padre y nos internamos en la montaña, y aquí nos tiene usted contando la historia por un milagro de la Virgen Santísima, a quién le pedí fervorosamente en lo más terrible de la catástrofe que me salvara con todos los míos. Y al terminar aquel buen campesino de hacerme la relación notamos que lloraba. ¿Por qué se aflige usted buen hombre?  Le preguntamos. Señor, porque en aquellas montañas tan atrozmente flageladas por la inclemente naturaleza, dejé el trabajo de muchos años, ¿Pero usted volverá allí? YO…..¡Nunca! Terrible ha sido la prueba, para regresar a aquellos lugares; que se pierdan en buena hora, casa, siembras, animales, en fin, todo, pero lo que soy yo, no volveré por allá. A eso de la una de la mañana nos despedimos del Sr. Juan y regresamos al pueblo, pues la casa de habitación de este señor, queda bastante lejos del centro.

No dormimos el resto de la noche. Hacía un frío que calaba los huesos. Con el señor telegrafista, muchacho la mar de bueno y condescendiente, pasé charlando de esa hora hasta las 5 de la mañana. Nos acercamos a una humilde posada, habitada por un venerable anciano, que por 35 años ha sido maestro de escuela de aquel pueblo, y le suplicamos que nos vendiera un poco de café. Gustoso accedió a nuestra súplica y momentos después calentábamos el estómago con una taza del aromático líquido, que nos supo a gloria. Mientras tanto, el anciano nos explicaba algunos episodios de los ocurridos en el pueblo la noche anterior, con motivo del terremoto.

Aquí en mi casa, dijo, he dado posada a una señorita de apellido Soto, vecina de Alajuela, que temporaba en una finca de las faldas del cerro Poás y cuenta horrores del terremoto. Que venga esa señorita, quiero hablar con ella, dije al simpático viejecito. Fue por ella y momentos después regresó con la señorita Soto, cuyo retrato publicamos. Nos dijo que en la finca donde ella pasaba una temporada, “Las Trojas”, fue tan violenta la sacudida, que volcó la casa de madera en que vivía; que por el cerró rodó un gran trecho hasta caer en un bajo donde fue recogida por el dueño de la finca y que de allí se trasladó al pueblo horrorizada por la catástrofe. Me habló espantada del terrible rugido subterráneo que siguió al temblor; del desbordamiento de pequeños riachuelos, por los que bajaron grandes crecientes y de las miles de calamidades que pasó esa noche por el camino para trasladarse a Sarchí. La señorita Soto se sentía ese día bastante enferma a consecuencia de las impresiones que recibiera aquella terrible noche.

La señorita Soto.

Abandoné Sarchí, con muchas dificultades pude pasar por el río donde ocurrió el desastre, empresa en la que tardé no menos de una hora. Allí encontré al señor Presidente de la República y su comitiva, que de paso para Toro Amarillo, visitó aquellos lugares para enterarse de la magnitud del desastre. Una de las primeras personas que se acercaron a saludar al Jefe de la Nación, fue don Roberto Castro, quién explicó detalladamente a don Ricardo como sobrevino la catástrofe en la que él perdió su esposa, hijos, casa y fortuna. El señor Presidente hizo presente a Castro sus condolencias más sinceras, se informó de las demás personas damnificadas y media hora después siguió para Sarchí.

La Colonia del Toro ha sido abandonada por sus habitantes hoy 9 de Junio. No queda en aquellos lugares una sola persona. La avalancha discurrió por los riachuelos Anonos, Gorrión y Agrio arrastrando árboles, lodo, piedras y todo lo que encontró a su paso; espesor de la avalancha más de 50 varas; ancho en parte, doscientas e hizo desaparecer cuatro casas de habitación y entre ellas la máquina de aserrar de Narciso Blanco. VICTIMAS 11:  Jesús Lobo Canaco, su esposa Celina Herrera  y dos niñitos; Antonio, Celia y su cañada Dorita Herrera; Celín Chavarría su esposa Ramona y su hija María; Victor Rodríguez. Se oyen sordos ruidos subterráneos y la tierra tiembla constantemente, motivo por el cual los habitantes han huido, así como la Comisión de Socorros que enviaron de Grecia. En este momento acaba de llegar la Comisión que de este lugar fue a prestar auxilios y todos vienen alarmados.

Casa típica del poblado de Toro Amarillo.

Anoche (8 de junio) regresaron a esta capital el señor Presidente de la República y los miembros de su comitiva sin haber llegado más que hasta Sarchí. Hicieron tentativa de seguir hasta Toro Amarillo pero los derrumbes del camino hicieron imposible la travesía. El señor Presidente viene profundamente impresionado de su excursión y de las patéticas escenas que presenció. Esperamos que la visita del señor Presidente redunde en beneficios de los damnificados.

Continúan llegando noticias desconsoladoras de la zona flagelada por los temblores. En las riberas del Río Grande, se encontró otro cadáver de un niño, arrojado allí por la corriente, victima seguramente del desastre en el río Sarchí. Pero ¿Quién era él, como se llamaba y sus padres quiénes son?, Un miembro de la familia de Roberto Castro no puede ser; este señor perdió dos hijas, Casta y Gloria y el cadáver encontrado pertenece al sexo masculino, no se puede identificar e inmediatamente se le dio sepultura. En consecuencia, hay que agregar una víctima más a la lista de las victimas ocasionadas por aquella terrible hecatombe.

Entierro de la niña Casta Castro.

Millones de peces muertos aparecen en El Colorado.

El Sub-Inspector de Hacienda del Colorado, puso un telegrama al Inspector General del ramo, informándole de una excursión que, en lacha de gasolina y por el río, hizo al muelle de Sarapiquí. Dice que las corrientes han arrojado a un lado y otro del río tal cantidad de peces muertos, que ocupa todos los guardas en sepultarlos para evitar una posible peste, que el envenenamiento del agua del río con sustancias minerales volcánicas es tal, que hasta los tiburones y otros peces muy grandes mueren; que el domingo último, bajó otra gran creciente de los ríos que nacen en las faldas del volcán Poás y que desaguan en el Sarapiquí y por último, que las aguas de aquel río despiden olores tan fétidos que a veces atolondra respirarlos.

Erupción Volcánica:


Liberia, 14 de junio de 1912. A las 8 a.m. de hoy se levantó una espesa y negra columna de humo del cráter del volcán Rincón de la Vieja. La columna fue en aumento dando al cielo un color amarillento. Hubo alarma en esta población.    

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