sábado, 27 de enero de 2018

El Terremoto de Bocas del Toro, Panamá, del 25 de abril de 1916

El Terremoto de Bocas del Toro, Panamá, del 25 de abril de 1916

El día anterior, el 24 de abril, había ocurrido el terremoto de Miramar, con una magnitud de 7,0 y, 42 horas después, se produce este terremoto de Bocas del Toro, por lo que había mucho temor entre los pobladores de Costa Rica.

Periódico La Información, Año IX, miércoles 26 de abril de 1916, N°3476

Una serie de temblores, que culminó en uno de sétima intensidad, sacudió anoche el país. En todas partes reina un terrible pánico.

De la serie de temblores sentidos en los últimos días, el de anoche, a las 8 y 45, ha sido indiscutiblemente el de mayor duración e intensidad. El movimiento fue ondulatorio, al compás de las ondas sísmicas, la ciudad se mecía como sobre una hamaca; aquellas personas que en esos momentos se encontraban en las calles y las que salieron precipitadamente al primer vaivén del temblor pudieron notar como ondulaba la tierra.

Luminaria en la cordillera: Precisamente en el momento más crítico del movimiento sísmico, un resplandor producido en la cima de la cordillera donde se encuentra el volcán Poás, iluminó en una gran distancia las montañas y el firmamento. Fueron esos cuantos segundos de emocionante terror para los habitantes de la capital.

De los teatros, de los casinos, de las casas particulares todas las gentes se lanzaron presurosas a las calles en confuso tropel; por todas las partes se oían voces pidiendo clemencia al todopoderoso, gritos de terror y lamentos de pesar por lo que ocurría; esto unido a la oscuridad de la noche, pues hubo un momento en que se apagó el alumbrado eléctrico, a las carreras de las gentes y al estruendo y ruido del crujir de los edificios que parecían desplomarse, dieron a esos supremos instantes un aspecto aterrador.

Fueron muchas la mujeres que presas de la mayor agitación nerviosa cayeron desvanecidas en las calles unas, y en el interior de las casas otras. La mayoría de las gentes corrieron a congregarse en las plazas y los jardines públicos y muchas en esos lugares pasaron la noche.

Un rato después la ciudad volvió a su vida ordinaria de calma y tranquilidad y ya se principiaron a contar los acontecimientos. Rápidamente circularon noticias de que en la población ninguna desgracia personal había ocurrido. Cinco minutos después del temblor nosotros recorrimos la ciudad en automóvil para enterarnos de los daños causados por el temblor. Entre los principales anotamos los siguientes: Se hundió el techo del edificio de dos pisos que perteneció al Canónigo señor Vargas y que heredó el Licenciado don José Vargas M., ese edificio está situado cincuenta varas al sur de la esquina suroeste del Colegio de Señoritas y en el habitaba don Eloy Truque y su familia. Al desplomarse el techo de esa casa, se produjo un ruido terrible que se dejó sentir a quinientas varas. Dichosamente hacia unos instantes que la familia Truque había abandonado la casa, una sirvienta de la familia Truque fue la última en salir del edificio y estuvo a punto de perecer.

Cayó la techumbre de otra casa, propiedad de don Justino Álvarez, en el barrio de la Puebla y que estaba habitada por la señora Ana Badilla. También se encontraba en la calle cuando se produjo el derrumbamiento en la casa.

El temblor agrietó la Iglesia del Carmen, la que quedó muy dañada. Es de suponer que ese temblor dañase otros muchos edificios en San José y cuyos desperfectos los conoceremos hoy, porque anoche nadie estaba en condiciones de tranquilidad para averiguar esas pequeñeces que así pueden llamarse minuciosidades decimos, si se comparar con el espantoso pánico que el movimiento sísmico produjo en todos los ánimos.

De Alajuela se reporta: el temblor en duración e intensidad ha sido uno de los más largos y fuertes en todos los tiempos se hayan sentido aquí; sé de cuatro casas pequeñas y malas que cayeron sin ocasionar desgracias personales y de otras muchas que han sido agrietadas y dañadas en otras formas. Aquí entre las gentes el pánico es general; tal es terror que domina en el ánimo de todos los habitantes que probablemente esta noche ninguno dormirá en sus casas. La escena de terror y desesperación que se produjo en el instante en que la tierra se tambaleó, aumentó en gran proporción debido a que la ciudad se quedó a oscuras por haberse interrumpido el servicio del alumbrado eléctrico.

En Puntarenas, el temblor se sintió también fuerte, tanto o más que esta capital, lo mismo que en Esparta, Orotina y en todas las poblaciones de Alajuela, y extraordinariamente intenso en Naranjo, Poás, San Ramón y Palmares, donde hay muchos edificios deteriorados. En Atenas reportan que la Iglesia se estremecía haciendo un inmenso ruido, las agujas del reloj giraban constantemente, el pueblo está en la plaza elevando plegarias a Dios. De Naranjo se informa que la población está alarmadísima y las calles se encuentran llenas de gentes, gritan unos y rezan otros. En Puriscal se reporta que el sismo fue más fuerte que el 4 de mayo de 1910, si no hubiera sido ventaja de las casas de madera en esta, no hubiera quedado ni una, dirección del movimiento de N a S y de trepidación. El público alarmado, la noche esta oscurísima y sospechosa.

En Heredia no se conocía de daños materiales ni personales. De Cartago se informa que el temblor ha sido casi tan fuerte como el que destruyó esta ciudad en 1910; no ocurrieron desgracias personales; tampoco daños materiales; la alarma entre los habitantes es muy grande, más que todo porque ignoran lo que ha ocurrido en las otras provincias.

En la frontera norte y en Guanacaste, el temblor tuvo carácter de terremoto; en Liberia se dañaron varias casas sin ocasionar desgracias personales. En todas las zonas del Guanacaste, el movimiento sísmico se sintió con igual intensidad que en Liberia y en La Cruz. De Siquirres y Guapiles nos avisaron por teléfono que en aquella zona el temblor también se sintió.

Periódico La Información, Año IX, jueves 27 de abril de 1916, N°3477

Agitada por fuerzas subterráneas misteriosas, con cortas treguas de tiempo, la tierra continúa estremeciéndose unas veces muy débilmente, en forma apenas perceptible para los aparatos sismográficos, otras fuertes y otras fuertísimas y, en ese estado de intranquilidad y malestar personal llevamos ya varios días, ignorando en lo que hayan de terminar esos fenómenos, pero siempre con nuestros ánimos presa de la mayor excitación, temiendo una terrible catástrofe que puede ser la ruina completa del país y la muerte de muchas gentes.

Es imposible que nadie pueda acostumbrar su sistema nervioso a esos choques provenientes de agitaciones sísmicas y que así se pueda vivir tranquilo; todos los ánimos, todos los espíritus, revelan lo contrario, esto es, que la población capitalina y, también que todas las ciudades, villas, pueblos y caseríos de la República, permanecen en estos momentos en terrible estado de nerviosidad e intranquilidad, que son causa de la cuasi paralización de la vida ordinaria de negocios, en todas las manifestaciones de nuestra actividad.

En la noche del martes, millares de personas abandonaron la ciudad; retirándose a las afueras, a dormir al descubierto, en ranchos o galerones y esas gentes, todavía hoy día acampaban lejos de la capital.

Numerar los muchos edificios de mampostería y aún de bahareque cuyas paredes cuarteó aquel temblor, sería tarea larga; son Muchos ellos, pero debemos advertir que fueron pocas las paredes que se desplomaron o cayeron. Por doquier oímos frases de conmiseración, para los reos que permanecen presos en los subterráneos de la Penitenciaría, especialmente para los acusados por delitos políticos y que han sido encalabozados en los últimos días.

En algunos establecimientos comerciales, hubo destrozos de cristalería; sin embargo, las pérdidas no son realmente de importancia. Esto es, en comparación con la magnitud de aquel temblor, que en duración fue mucho más largo que el famoso del 4 de mayo de 1910, que destruyó la ciudad de Cartago y otras poblaciones de aquella provincia. Este dato ha sido corroborado por el Jefe del Observatorio Nacional, el que ya ha hecho los estudios necesarios al respecto.

Entre un grupo de supersticiosas gentes del pueblo, descubrimos ayer en la mañana, la alta, angulosa y escuálida figura del sabio astrónomo don Pedro Nolasco Gutiérrez, “El Brujo del Observatorio”, el profeta de los grandes cataclismos sísmicos. Abriéndonos campo casi a la fuerza por entre el compacto grupo, llegamos hasta el centro del amplio círculo de la muchedumbre que con suma atención y religioso respecto oía las predicciones de don Pedro, le preguntamos: ¿Qué opina usted de lo que pasa? - Pues sencillamente, que la serie de temblores sentidos, indica que nos encontramos dentro de una crisis sísmica, que debe merecernos toda atención y cuidado; ni yo ni nadie puede predecir, en la materia, lo que sucederá, pero, a mi juicio, la situación geológica del momento impone adoptar toda clase de precauciones para librarnos de un cataclismo. Hay que recordar las manifestaciones sísmicas que precedieron al gran terremoto de Cartago; estos antecedentes pueden servirnos de enseñanza para que no seamos tan confiados como lo fuimos entonces. Y, en lo que se refiere a datos científicos, no los puedo dar ahora; antes tengo que estudiar detenidamente los fenómenos presentados y esto, como usted comprenderá, requiere calma y tiempo.

En conversación telefónica con nuestro corresponsal en Puntarenas, don Romero Casal dice: “Puedo asegurar, sin temor de equivocarme, que el temblor de anoche (25 de abril), ha sido, sin disputa alguna, el más intenso y largo de los que, en muchos años, han sido sentidos en este puerto. Ya pueden ustedes imaginarse el pánico que en esos momentos se apoderó de los habitantes de esta población, dadas las predicciones que se han hecho tantas veces por científicos, de que, en una de estas oportunidades y a la hora menos pensada, se unirán las aguas del mar con las del Estero y desaparecerá la ciudad. Todos los vecinos nos lanzamos precipitadamente a las calles, presa del mayor de los terrores. Y a la luz de las débiles lámparas eléctricas que alumbran la población, muchas gentes pudieron apreciar las terribles ondulaciones de tierra, que se asemejan a las del oleaje del mar. Yo no me di cuenta de ese detalle, como tampoco de este otro, que me cuentan: que, al producirse el temblor, tanto en el Golfo como en el Estero, se levantaron gigantescas olas.  Aquí las gentes durmieron a la intemperie; las camas y tijeretas fueron sacadas a las calles y ocupadas por los vecinos”. 

Me avisan de Liberia, Cañas, Nicoya, Santa Cruz, Sardinal y otros muchos pueblos de aquella provincia; que, en todo aquel litoral, el temblor se sintió de manera muy violenta; pero que no causó desgracias personales ni daños materiales mayores; que no cesa allí de temblar y que existe por tal cusa, general malestar en todos los pueblos.

En San José solamente han recibido daños de consideración aquellos edificios que amenazan ruina, de los que existen muchísimos en esta ciudad; algunos son los mismos que los temblores de abril y mayo de 1910, fueron examinados por una comisión oficial de ingenieros y señalados con banderolas amarillas para ser demolidos y que nunca lo fueron, contentándose sus dueños con hacerles reparaciones de poca o ninguna importancia; y esos edificios están actualmente habitados, lo que en verdad de realidad, no deja de ser una terrible imprudencia, tanto al permitirlo las autoridades como al arrendarlos sus propietarios.

Periódico La Información, Año IX, sábado 29 de abril de 1916, N°3479
La catástrofe en Bocas del Toro, Almirante y Sixaola

De las noticias trasmitidas anoche de Limón, todas ellas oscuras y difusas, se traslucía que el terremoto de la noche del veinticinco había sido de malas consecuencias para la provincia panameña de Bocas del Toro.

Un terremoto, como decían aquellas noticias, que derriba casas de madera, que hace en la tierra extensas y profundas hendiduras de las que salen aguas que producen en los mares corrientes impetuosas que arrastran a los buques (Nota de Waldo Taylor: Se refieren al Tsunami que produjo el terremoto), que hunde montañas, que hace desaparecer islas, un terremoto de esos, decíamos, era natural que produjera víctimas, que destruyera poblaciones enteras, que fuera, en suma, un verdadero y horroroso cataclismo.

Dichosamente el terremoto de ña noche del 25, no ocasionó en la capital y pueblos de la provincia fronteriza panameña los desastres tan grandes ni las pérdidas tan cuantiosas que ha inventado la fantasía popular o los insubordinados nervios de algún ligero informante.

El doctor en cirugía dental don Roberto Jiménez Ortiz, quien procede de Bocas del Toro, Almirante y Sixaola, llegó ayer tarde a esta capital. Aquí está el relato: “La noche emocionante en que se produjo el temblor, me encontraba yo en la población costarricense de Sixaola. El movimiento sísmico fue largo, muy largo y sumamente intenso. Por espacio de cincuenta y tantos segundos la tierra se agitó furiosamente, al mismo tiempo que de las entrañas de la misma se producía un ruido sordo y cavernoso que infundía pánico; en esos precisos momentos, las aguas del caudaloso y ancho río que divide a ambos territorios, subieron de madre y retumbos fuertes se oyeron, también en las profundidades de las aguas; ruidos aquellos producidos por algo así, de grandes dislocamientos subterráneos o del chocar de millares de piedras agitadas por las furiosas corrientes. Siguió temblando toda la noche y allí nadie durmió, nadie podía dormir. “

Los tanques de agua en Sixaola, colocados sobre macizas y pequeñas torres de madera, se bambolearon hasta caer. Ningún daño sufrió, dichosamente el puente ferrocarrilero internacional colocado sobre el Sixaola y que comunica aquella sección del poblado costarricense con los puertos panameños de Almirante y Bocas del Toro. En Guabito, dos casas del Mr. Blen cayeron de sus bases de pilares de concreto y quedaron sentadas en el suelo. En Almirante ocurrió el mismo fenómeno con veinticuatro pequeñas casas del barrio más pobre de la población en las que habitaban familias jamaicanas. Sufrió considerablemente con el temblor el hermoso edificio de tres pisos que en aquel puerto posee la United y que es de cemento armado; quedó casi en estado ruinoso; y esa circunstancia me hace reflexionar que tampoco las construcciones de cemento armado pueden resistir eficazmente a los movimientos de un fuerte terremoto, si el suelo es inconsistente como el de esa región.

En el hermoso tajamar de Almirante se produjeron muchísimas grietas, altas y profundas algunas de ellas. En la ciudad de Bocas del Toro, capital de la provincia, cayeron algunos edificios de madera pequeños y que en muchos lugares la tierra se agrietó ligeramente, manando de esas cavidades agua dulce en abundancia; y que, en el momento que se produjo el terremoto, las anclas de las naves de gran calado surtas en aquel puerto, se deslizaron suavemente un gran trecho como impulsadas por fortísimas corrientes de mar, pero no al extremo de que las embarcaciones caminaran grandes trechos empujadas por esas corrientes marinas extrañas.



Nota de Waldo Taylor: Don Rafael M. Tristán, Observatorio Nacional, Servicio Sismológico, hace las siguientes observaciones con respecto a este terremoto. Hora: 8:47 p.m. Intensidad VII. Dirección aproximada ESE. Duración: Tremor inicial 7 segundos, fase principal 68 segundos, fase final 49 segundos, duración total 124 segundos. Concluye don Rafael que la distancia al epicentro da a 37 km, muy aproximado al dato sacado del sismo de ayer. Obviamente el señor Tristán hace referencia al terremoto de Miramar ocurrido un día antes.

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lunes, 31 de octubre de 2016

El Terremoto del 24 de abril de 1916, Costa Rica



El Terremoto del 24 de abril de 1916

Periódico La Información, Año IX, lunes 24 de abril de 1916, N°3474


Los fuertes temblores de esta madrugada

Al cerrar nuestra edición, a las 2 y 28 minutos de la mañana se sintieron en esta ciudad dos fuertes temblores. Uno inicial de oscilación y pocos segundos después otro prolongado de gran intensidad del cual obtuvimos los siguientes datos que nos suministró don Rafael Tristán y entre los cuales hay detalles de otros temblores, algunos de ellos perceptibles. El temblor de las 02:26 a.m. tuvo una intensidad de III (R y F). Dirección NW-SE. El de las 02:28 a.m. tuvo una intensidad de V (R y F), dirección NW-SE y de larga duración, oscilaciones y trepidaciones lentas.
El terremoto causó general alarma entre los habitantes de la ciudad, y puede decirse que ni una sola persona quedó entre sus casas. Por teléfono nos comunicamos a las 3 de la mañana con las provincias de Alajuela, Heredia y Cartago, habiéndosenos comunicado que los temblores, el inicial y el segundo, se sintieron muy fuertes. Las poblaciones alarmadas pero ningún daño material que se sepa. De Puntarenas se nos dijo por teléfono que el movimiento había sido allí extremadamente fuerte y de mayor intensidad que el que se sintió hace pocas semanas (hace referencia al sismo del 27 de febrero de 1916, ver reseña en este mismo blog); que no se observó ningún fenómeno especial y que tampoco se tenía detalle alguno sobre daños materiales.
En el Parque Morazán y otros lugares de recreo se aglomeró gran número de familias, dichosamente sin haberse tenido que lamentar desgracia alguna personal ni daños materiales, según información que obtuvimos de las Secciones de Policía. La Central de teléfonos estuvo ocupadísima dando comunicaciones con las demás provincias hasta cerca de las 4 de la mañana, hora que entró nuestro diario en prensa. Igualmente fue activísima la comunicación telefónica entre los aparatos de la capital, mereciendo elogio la buena voluntad de los empleados de la Central que prestan servicio nocturno.
Los automóviles recorrieron nuestras calles y puede decirse que la mayor parte de la población renunció a las horas de sueño que faltaban.


Periódico La Información, Año IX, martes 25 de abril de 1916, N°3475

Agitada por fuerzas subterráneas y misteriosas la tierra continúa estremeciéndose a cada rato. Los fenómenos sísmicos presentados antenoche y ayer, han provocado pánico grande en muchos pueblos de la República. En algunas poblaciones, los temblores causaron perjuicios de consideración.

De casi todos los pueblos de la República recibimos ayer telegramas en los que nuestros Corresponsales nos informan de los perjuicios y alarma producida por los últimos grandes temblores en sus respectivas localidades. La mayoría de esos telegramas se concretan a decir: "Temblor fuerte: consecuencias materiales y personales ninguna, los habitantes intranquilos”.

En consecuencia, no vemos la necesidad de reproducir uno a uno todos esos despachos telegráficos, que dicen lo mismo; de ellos, entresacamos aquellos que saliéndose en sus informaciones de lo ordinario, hablan de perjuicios ocasionados por esos temblores, perjuicios que dichosamente son bien pocos.

Esos temblores han causado en el ánimo de los costarricenses tanta mayor alarma, cuando que el caso trae al recuerdo la catástrofe que destruyó Cartago el 4 de mayo de 1910 y  los temblores, fuertes todos ellos, que se sintieron en abril de ese mismo año, y que fueron precursores de la horrible tragedia, la más pavorosa que ha registrado en Costa Rica y cuyas víctimas fueron tan numerosas, a pesar del régimen de precaución que existía en la época en que se produjo aquel triste acontecimiento.

El próximo 4 de mayo se cumplirán seis años de aquella horrenda catástrofe y llama la atención que ahora, como entonces, en el mes de abril se registren tantos, tan continuos y tan fuertes temblores de tierra, por lo cual muchos supersticiosos les señalan como un mal síntoma, precursor de males mayores. Y es por esa especialísima circunstancia, de tan triste recordación, que una buena parte de nuestro pueblo se siente en este momento un tanto intranquilo y molesto. Al igual de los vecinos de la capital, todos los habitantes de las otras ciudades, villas, pueblos y caseríos de la República, velaron en la noche de anteayer temerosos de un nuevo cataclismo; y millares de millares de ellos pasaron toda la madrugada a la intemperie, en prevención de acontecimientos mayores.

Con respecto a la capital y según datos que adquirimos ayer en fuentes oficiales, podemos decir que ningún perjuicio de consideración ocasionaron los temblores de anteayer en la madrugada; en algunas casas cayeron repellos, en otras tejas; en algunos establecimientos comerciales loza y botellería mal colocadas; pero nada más.

Las autoridades de Cartago nos informaron por teléfono: En la ciudad, nada de extraordinario ha ocurrido; de los pueblos, nada informan, lo que quiere decir que tampoco ha ocurrido nada especial. De Heredia, dice el Gobernador: Los fuertes temblores produjeron en el ánimo de las gentes la consiguiente alarma, sin otra novedad. Lo mismo informa el Gobernador de Alajuela. En Limón, los temblores se sintieron débilmente. En Liberia, también; en cambio, en La Cruz, muy fuerte. En San Juan del Sur de Nicaragua ni siquiera se sintieron. En Nicoya, el segundo de los temblores de la serie tuvo carácter de terremoto; no tumbó edificios porque fue oscilatorio; sin embargo, la Iglesia recibió algunos daños; bien es cierto que ese Templo quedó en pésimas condiciones en temblores anteriores y además es de construcción antigua.
 
En todo el litoral de Puntarenas, se sintieron los movimientos sísmicos extraordinariamente fuertes; así como en el Naranjo, donde sufrieron desperfectos algunos edificios, y quedaron desplomados otros y se produjeron grietas en el Templo y en la capilla, en la que se abrió una pared dejando una grieta de dos pulgadas de luz; cayeron en el interior del Templo pesados repellos de mampostería estucada, que destrozaron los brazos de una magnífica imagen de San Juan; la imagen cayó del camerín en que se encontraba. En Poás, la Iglesia quedó agrietada; los cantineros tuvieron perjuicios por la botellería que cayó, destrozándose. En San Ramón, también se han descubierto daños en el hermoso y valiosísimo templo de aquella población, uno de los mejores de la república. Y, por lo demás, alarma general y pocos daños materiales en los otros pueblos costarricenses.

Las investigaciones del Observatorio Nacional indican una distancia aproximada al epicentro de 35 km por término medio, y solo falta para una determinación más exacta los datos de los señores telegrafistas, que por desgracia no han correspondido esta vez con un detalle aun cuando insignificante para ellos, pero de gran valor para este Centro. 

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jueves, 19 de mayo de 2016

Informe de avance sobre la actividad sísmica y eruptiva del volcán Turrialba (Costa Rica): mayo de 2016

Informe de avance sobre la actividad sísmica y eruptiva del volcán Turrialba (Costa Rica): mayo de 2016

Elaborado por: Dr. Mauricio M. Mora F.

Luego de la actividad eruptiva registrada entre el 30 de abril y el 8 de mayo del 2016 la actividad sísmica se mantuvo a un nivel alto, caracterizado por eventos: de baja frecuencia (LP’s), eventos de muy baja frecuencia (VLP’s) y volcano-tectónicos (generados por ruptura frágil) muy superficiales (Figura 1). 

Figura 1. Nivel de actividad sísmica con base en el promedio cuadrático de la amplitud sísmica (RSEM) calculado con una ventana móvil de 10 minutos, para el periodo entre el 25 de abril y el 18 de mayo de 2016. Registros de la estación CVTR de la Red Sismológica Nacional (RSN: UCR-ICE).

En este contexto, ocurre la erupción del 12 de mayo de 2016 a la 01:19 a.m. la cual generó una columna eruptiva de al menos unos 3 km de altura y proyectó bloques hasta unos 400 a 500 m de distancia del cráter activo según reportes del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI-UNA). Asimismo, generó una corriente de densidad piroclástica que alcanzó casi 500 metros de distancia, en dirección este, hacia el cráter Central y Este. La señal sísmica asociada con esta erupción inició a las 01:18:01 a.m. con un evento tipo LP (largo periodo) seguido de un tremor de baja amplitud (Figura 2).


Figura 2. Erupción del 12 de mayo de 2016 a las 01:19 en el volcán Turrialba. A) Forma de onda (estación CVTR).     B) Espectrograma de frecuencias con base en el método de Yule Walker elaborado con una ventana móvil de 2,56 s y un traslape de 1,28 s. C) Forma de onda filtrada en la banda de 10 a 120 s, la numeración corresponde con las imágenes térmicas mostradas en D. D) Imágenes térmicas no corregidas obtenidas con una cámara FLIR A320 de la Red Sismológica Nacional (RSN: UCR-ICE) ubicada en la cima del volcán Turrialba. La elipse en la primera imagen resalta la pluma eruptiva que viene en ascenso. Las figuras de la señal sísmica fueron elaboradas con el programa de Lesage (2009.

La pluma de ceniza se empieza a observar por encima del borde del cráter activo a las 01:19:11 a.m., lo cual coincide con el primer aumento de amplitud de la señal y el final de un pequeño pulso de muy baja frecuencia (Figura 2D1 y 2D2). Un segundo aumento de la amplitud de la señal ocurre a las 01:19:51 al mismo tiempo que se registra un pulso a muy baja frecuencia de gran amplitud (Figura 2D3). El tercer pulso ocurre a las 01:20:43 marcado por una señal a muy baja frecuencia y el aumento de la amplitud del tremor (Figura 2D4 y 2D5), lo cual corresponde con el inicio del intervalo de mayor explosividad y mayor proyección de balísticos, que se extenderá hasta las 01:21:34, cuando se alcanza el clímax de la erupción e inicia el colapso de la columna eruptiva que generará la corriente de densidad piroclástica (Figura 2D6). 

La energía sísmica de este evento fue muy superior a las calculadas para las erupciones ocurridas durante el 2015 pero menor a la explosión ocurrida el 31 de octubre de 2014 (Figura 3).

Figura 3. Energía sísmica de las erupciones registradas en el volcán Turrialba durante el 2015 y 2016. Para el ciclo eruptivo de octubre 2015 se incluyen las más significativas. Para el ciclo eruptivo del 25 de abril a mayo 2016 sólo se incluye la del día 12 de mayo a las 01:19 a.m.

Posterior a la erupción del 12 de mayo de 2016, el nivel de actividad sísmica se mantuvo a un nivel similar al registrado antes de dicha erupción, con algunos picos de tremor como el ocurrido entre el 16 a mediodía y hasta las 09:00 del 17 de mayo, durante el cual se mantuvieron emanaciones de ceniza frecuentes (Figura 1). El 17 de mayo, a partir de las 18:00 horas se registró un incremento en la amplitud y número de eventos VLP’s y alrededor de las 23:00 horas del mismo día le siguó un aumento en la amplitud del tremor volcánico con una banda de frecuencia de 2 a 10 Hz. A las 10:20 horas del 18 de mayo empiezan a ocurrir emanaciones intermitentes de ceniza, acompañados por sismos de doble fase. A partir de las 11:04 a.m. inicia la erupción sostenida, con pulsos iniciales no explosivos pero si energéticos. Alrededor de las 11:48 hubo una primera intensificación de la actividad (Figura 4).

Figura 4. Imágenes de la erupción del 18 de mayo de 2016 que inició a las 11:04 a.m. en el volcán Turrialba. A la izquierda se muestran las imágenes visuales y a la derecha las imágenes (no corregidas) simultáneas de la cámara FLIR A320. Ambas cámaras de la Red Sismológica Nacional (RSN: UCR-ICE) ubicadas en la cima del volcán Turrialba.

A las 12:56 se generó una pequeña explosión que proyectó balísticos cerca del borde este del cráter activo y mantuvo un chorro vertical por una decena de segundos (Figura 5). 


Figura 5. Secuencia de imágenes térmicas (no corregidas) de una de las fases de mayor energía de la erupción del 18 de mayo de 2016. Esta fase ocurrió a las 12:56 p.m. Nótese el chorro vertical en las imágenes 2 y 3 así como los bloques depositados en el borde del cráter que se observan en la imagen número 4.

La erupción se mantuvo de forma sostenida hasta las 14:30 horas cuando la amplitud del tremor disminuyó así como el volumen de descarga de ceniza. El tremor que acompañó la erupción inició como como un tremor espasmódico con una banda de 2 a 10 Hz, el cual fue evolucionando hacia una frecuencia dominante a 2,4 Hz. Al final de la erupción se registraron varios episodios de tremor armónico con una frecuencia fundamental de 0,7 Hz no estacionaria (Figura 6). 

Figura 6. Segmento de la señal sísmica (a partir de las 18:01 hasta las 15:30) de la erupción del 18 de mayo de 2016 a las 11:04 a.m. en el volcán Turrialba. A) Forma de onda (estación CVTR). B) Espectrograma de frecuencias con base en el método de Yule Walker elaborado con una ventana móvil de 2,56 s y un traslape de 1,28 s. C) Forma de onda filtrada en la banda de 10 a 120 s. La figura fue elaborada con el programa de Lesage (2009).

Conclusiones generales:

La condición actual del volcán Turrialba es totalmente normal y propia de un volcán que, en estos últimos 17 años pasó de una condición de reposo a una condición activa y, en consecuencia, ha implicado la apertura de conductos y pasos por los cuales el magma ha podido ascender paulatinamente hasta profundidades muy someras (< 1 km) y en las que cuando entra en contacto con el sistema hidrotermal o bien se da la acumulación de gases magmáticos, se genera la actividad eruptiva. En cada ciclo eruptivo el volcán evoluciona, cambia su condición interna hacia la de un sistema cada vez más abierto, por lo que los pequeños cuerpos de magma pueden subir más fácilmente y, en consecuencia, le permite al volcán entrar también más fácilmente en erupción. Por lo anterior, los escenarios esperables son:

1. Que el volcán Turrialba continué evolucionando hacia una condición totalmente abierta en donde pueda alcanzar el escenario esperable similar al de la última erupción histórica en el siglo XIX, durante la cual generó erupciones mayores (columnas eruptivas de hasta 5 km) y más voluminosas comparadas con las que se han observado hasta el momento. Si se dirige a este escenario, las áreas afectables esperadas más severamente estarían en 2 km a la redonda, y particularmente hacia el oeste, según los escenarios de Soto (2012).

2. Que continúe su actividad en ciclos eruptivos hasta que de nuevo entre en reposo sin que necesariamente llegue a una erupción mayor.

Ninguno de los dos escenarios se puede pronosticar, por lo tanto la auscultación constante, el avance en la investigación y la mejora de los sistemas de monitoreo son fundamentales para entender la dinámica del volcán Turrialba.

Durante la primera etapa del presente ciclo eruptivo (Figura 1) la afectación se concentró en el flanco sur del volcán Turrialba, debido a la dirección predominante de los vientos desde el norte que prevaleció durante esos días. Esta afectación si bien no es frecuente y obedeció a condiciones climáticas particulares, no es ajena a los estudios de amenaza volcánica del Turrialba y, por lo tanto, era un escenario previsto según los mapas de peligro volcánico elaborados por Soto (2012). Las condiciones de viento posteriores retomaron el rumbo habitual y dominante hacia el Suroeste con alguna variabilidad hacia el Oeste e incluso al Noroeste. Esta condición generó, aunado a la altura de la columna y energía, el fuerte impacto en el Valle Central de la erupción del 12 de mayo de 2016. Durante la erupción del 18 de mayo las condiciones de viento prevalecientes hacia el Oeste y Suroeste aunado a la baja energía de la erupción propiciaron una importante descarga de ceniza hacia el sector de La Picada y La Silvia, así como en La Central.

Referencias

Lesage, P. (2009). An interactive MATLAB software for the analysis of seismic volcanic signals. Computers and Geosciences, 35 (10), 2137-2144.

Soto G.J. (2012). Preparación de mapas de peligros volcánicos y restricción de uso de la tierra en el volcán Turrialba. Informe final. FUNDEVI. San José, Costa Rica. (p. 186).

Agradecimientos

Se agradece al Geól. Gerardo J. Soto las sugerencias, comentarios y discusiones que, de forma desinteresada, ha compartido y aportado sobre este, y anteriores informes así, como de la actividad eruptiva. De igual manera, se agradece las discusiones y numerosos intercambios de información y experiencias con el Dr. Javier Fco. Pacheco, Dra. María Martínez, Dr. Cyril Müller, Dr. Geoffroy Avard, y Dr. Marteen de Moor del OVSICORI-UNA. Estas discusiones han propiciado un crecimiento científico importante. Sin duda alguna, el aporte del Ing. Luis Fernando Brenes, Jean Paul Calvo y el Geól. Wilfredo Rojas Q. para el mantenimiento de la instrumentación, adquisición de datos y conectividad es fundamental, así como el trabajo de la Geol. María Cristina Araya en el mantenimiento de los sistemas de adquisición de la RSN. Este trabajo está soportado por los proyectos de investigación: “Patrones sísmicos: una ventana a la compresión de la dinámica interna de los volcanes activos de Costa Rica” (N°113-B4-082) y “Geofísica y geodinámica interna del arco volcánico en Costa Rica” (N° 113-B5-A00), inscritos en la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad de Costa Rica. El mantenimiento de la red sísmica a nivel nacional, de la cual las estaciones volcánicas son parte también, es soportado por el proyecto “Vigilancia sísmica de Costa Rica” (N°113-B5-704) también de la Universidad de Costa Rica. 

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jueves, 12 de mayo de 2016

¿Que hacer en caso de caída de ceniza?

¿QUE HACER EN CASO DE CAÍDA DE CENIZA? 

La Comisión Nacional de Emergencia (CNE), la Red Sismológica Nacional (RSN-ICE) y el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI) han preparado un documento informativo de que hacer en caso de caída de ceniza. Siéntase en libertad de distribuirlo libremente. 


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sábado, 16 de enero de 2016

EL TERREMOTO DE COSTA RICA DEL 27 DE FEBRERO DE 1916.



EL TERREMOTO DE COSTA RICA DEL 27 DE FEBRERO DE 1916.

Por Don J. Fidel Tristán, Secretario del Centro de Estudios Sismológicos,
San José de Costa Rica. Traducción del Bulletin of Geological Society.

No estaban disponibles los sismogramas del Observatorio del Servicio Sismológico Nacional para el estudio del terremoto del 27 de febrero de 1916, a cargo del ingeniero Rafael Tristan. Desafortunadamente el sismógrafo no ha estado trabajando desde hace algún tiempo debido a que la batería eléctrica está totalmente agotada, y el papel  especial para el cilindro se había agotado. También se obtuvo ayuda de telegramas recibida en el observatorio, mientras que la información proporcionada por la prensa fue bastante completa, aunque la mayoría de los datos publicados no tienen valor científico.

Desde el terremoto ocurrido el 29 de noviembre de 1915, a las 11:08 pm, con una intensidad de IV, solo se registró un pequeño sismo el 12 de diciembre a las 8:25 pm, con una intensidad de II. Desde entonces, y durante todo el mes de enero del presente
año, todo ha estado tranquilo, sin tener en cuenta los microsismos. Lo mismo no se puede decir del mes de febrero. El día 23 se sintió un sismo con una intensidad de II, y me enteré que en Puntarenas se sintió otro sismo de corta duración el día 25, a las 21:00 horas. A las 2:47 pm el 27 de febrero de 1916, se hizo sentir en casi todos partes de la República un terremoto violento y prolongado, con una amplitud que no se había registrado nunca antes. El movimiento duró dos minutos y treinta segundos, mientras que el movimiento perceptible duró cincuenta segundos.

De acuerdo con el sismograma de la máquina Ewing, después del temblor que duró veintiséis segundos siguió un vaivén con una gran amplitud en dirección noroeste-sureste que aumentó gradualmente hasta que uno podía ver el oscilatorio y ondulante vaivén de los edificios y los árboles. La lentitud de las vibraciones permitió que casas y otras cosas siguieran el movimiento sin perder el equilibrio, y por eso los objetos sueltos se movían de sus posiciones. No hubo daños en los edificios de la Capital o en otros lugares de la costa Atlántica. El movimiento muy pronunciado hacia arriba y hacia abajo produce en las personas una sensación peculiar de náuseas. No hubo ninguna réplica fuerte sentida durante el día, la mayoría de las personas se sorprendieron por sus sensaciones, y sólo unos segundos más tarde se dieron cuenta de que era un terremoto, pues tenían a atribuirle las náuseas a otras causas. En algunos casos las náuseas fueron tan fueres que provocaron el vómito. El agua de las corrientes y barrancos se detuvo y se lanzó sobre ambas márgenes a  una distancia considerable, y en muchos casos se embarrialaron por los deslizamientos de tierra.

Los datos del Observatorio:

Este sismo se registró en el observatorio a las 2:47 p.m.; VI  de intensidad. La duración total de la choque fue 2 m y 30 s. La dirección principal del movimiento oscilatorio fue noroeste-sureste. La amplitud máxima del movimiento oscilatorio estaba en el componente norte-sur 41 mm. La amplitud máxima de la componente este-oeste fue de 36 mm. El temblor duró 26 segundos, y se  compone de una serie de vibraciones muy rápidas, con su mayor amplitud de este a oeste; acompañado por un movimiento marcado de tremor. Después de las cuatro oscilaciones muy fuertes, se produce un movimiento de basculamiento de amplitud muy grande en una marcada dirección noroeste-sureste, con grandes ondas, unos 19 segundos después de la fase principal, hasta tal punto que la aguja que marca la dirección este-oeste saltó del disco. El balanceo fuerte se propagó por 5 segundos.

La aguja norte-sur continuó registrando el movimiento de balanceo lento de gran amplitud. La amplitud del tremor fue también muy marcada, y tenía un máximo que causó las agujas horizontales hicieran una serie de puntos. Esta fase duró 50 segundos, y fue percibido por todas las personas. El gran movimiento de balanceo y tremor causó las náuseas que sintieron muchas personas.

La fase final del terremoto se prolongó durante 74 segundos, y se caracterizó por tener un movimiento de tremor que duró aún más tiempo hasta que el disco del registro se detuvo.

Este terremoto de epicentro distante, afectó una zona sísmica muy amplia, debe haber incluido gran parte de todo el país. A las 3:34 se registró un sismo con una intensidad de II, y a las 4:31 otro se registró también con una intensidad de II.

La zona del terremoto:

En la parte norte de la República de Costa Rica el choque fue muy intenso en ambas costas, pero fue más fuerte en el lado del Pacífico. Se informa que se ha dejado sentir en Managua, Nicaragua, aunque no hubo ningún daño. Se sintió en Limón y en la meseta central. No hay informes de que se sintiera en el sur del país, pero es probable que se sintiera en la República de Panamá.

En San José la intensidad correspondió a VII en la escala Rossi-Forel. Se incrementó hacia el Pacífico, y en Alajuela y San Ramon algunos edificios fueron dañados. En la parte noroeste de la provincia de Guanacaste, la intensidad alcanzó IX, con destrucción parcial o total de algunos edificios. En Limón la intensidad fue IV.

La región afectada:

Los datos obtenidos en lo que respecta a la intensidad no tienen ningún valor, debido a que nuestros corresponsales no están familiarizados con la escala Rossi-Forel. Por lo tanto, es imposible establecer las curvas de isosistas para determinar la región epicentral. Es evidente, sin embargo, un aumento de la intensidad hacia el noroeste en la costa del Pacífico. El daño causado es mayor en las ciudades de la parte noroeste de la Península de Nicoya. Estos hechos nos permiten fijar el área epicentral en una región comprendida entre la gran bahía Culebra, la Península de Santa Helena, Punta Gorda. En Sardinal, hay siete kilómetros de costa que sufrió mucho, y en Santa Cruz, treinta y tres kilómetros hacia el interior, las torres de la iglesia fueron derribadas. En el Coco, el sismo fue muy grave, y se hicieron grietas en el suelo.

El epicentro:

De acuerdo con los hechos anteriores, el epicentro abarca una zona muy grande y extendida hacia el mar, y por esa razón no puede ser determinado, porque en el mar no hay rastros de los efectos, y en otros lugares las observaciones son muy escasas. Los datos recibidos van a demostrar que en el Coco y Sardinal la intensidad fue superior IX, lo que demuestra que estos lugares estaban en el interior de la zona epicentral, cuyo centro o epicentro estaba bajo el mar a cierta distancia de la costa. Con el sismograma Ewing se puede determinar aproximadamente la posición del epicentro. La fórmula de Omori da una distancia de 227 km desde el observatorio. De San José hasta Playas del Coco son 194 km en línea recta, de modo que el epicentro se ubicó a 33 km de la costa. Teniendo en cuenta la dificultad de localizar con precisión la fase previa o temblor de las fases principales con el sismógrafo Ewing, se asume que la distancia debe ser menor, y puede ser establecido como en aproximadamente 25 km de la costa. El epicentro real no es un punto matemático, sino una zona que puede tener muchas formas, cuyas dimensiones en este caso no son conocidas. En vista de la gran zona afectada, es de suponer que el foco o hipocentro del terremoto debe haber estado a gran profundidad.

Sonidos del Terremoto:

En mis investigaciones, se determina que no se escucharon sonidos en la meseta central antes o después del terremoto, En Santa Cruz, el Sr. Lauro M. Leal dice que el terremoto fue precedido por "un cavernoso gran estruendo", y el Sr. I. Ibarra, que estaba navegando en frente de Papagayo en el momento, dice que "escuchamos diversos sonidos extraños distintos de los producida por el viento. Ninguna de las otras comunicaciones recibidas menciona ruidos. Es evidente por lo tanto que estos sonidos se produjeron sólo en la zona epicentral.

La naturaleza del fenómeno:

La idea de que este terremoto tenga relación con los fenómenos volcánicos no se puede admitir, puesto que no se ha recibido noticia de ninguna manifestación volcánica. En la península de Nicoya no hay un volcán activo, y los que lo hacen existen en la Cordillera Volcánica del norte, y no han mostrado signos de aumento actividad. Por otro lado si se tratara de una erupción submarina, debe haber sido formidable para haber producido tal terremoto, y no hay evidencia de tal fenómeno. En el presente caso, la acción volcánica está totalmente descartada.

El gran terremoto del día 27 y los que siguieron inmediatamente después, deben ser considerados como de origen tectónico, es decir, con los hipocentros a grandes profundidades y, a cierta distancia de la costa. A pesar de la gran violencia del terremoto, el equilibrio fue restaurado muy rápidamente, lo que no ha de entenderse en el sentido de que este fenómeno no se repetirá en el mismo lugar. El 21 de julio a las 19:00, a las 3:14 pm, se hizo sentir en la misma región un siso fuerte que causó daños considerables. El periodo sísmico duró casi dos meses. El terremoto del 27 de febrero fue muy parecido al de 1900, y sin duda tenía el mismo origen.

Esta es otra zona inestable que no está incluido en la Geografía Sismológica del Conde de Montessus de Ballore, por lo tanto, debe añadirse al mapa sismológico de Costa Rica.


EL TERREMOTO DE AYER Y SUS CONSECUENCIAS

Diario La Información, Lunes 28 de Febrero de 1916, Año VIII, N° 3418

El movimiento sísmico se produjo con más violencia en Puntarenas y la Provincia de Guanacaste, donde cayeron algunos edificios sin ocasionar desgracias personales. En Santa Cruz, el temblor destruyó el templo y causó muchos daños materiales en la población. En Puntarenas se derrumbó una gran bodega y toda la cristalería de una botica. En Nicaragua no ha ocurrido nada extraordinario.

Vamos a dar los amplios y completos del terremoto de ayer y sus consecuencias que dichosamente no han sido fatales, pues hasta la hora no hemos recibido noticias de que se hayan presentado desgracias personales en ninguna población de la República. Sí el miedo cundió en todos los ánimos y, recordando los efectos de la horrible catástrofe de 1910 en Cartago, cada cual huía despavorido en busca de lugares abiertos y alejados de edificios de mampostería para ponerse sobre seguro; fueron esos tres minutos que duró el temblor de horrible pesadilla; a ello siguieron otros muchos minutos de sobresaltos y nerviosidades. Una hora después del terremoto había en las esquinas la mar de gentes que no se atrevían a entrar a sus casas de habitación; nos referimos a las familias que habitan en edificios de adobes o de mampostería, que son, por desgracias, los más de San José. Muchas de esas familias prefirieron pasar la noche de ayer durmiendo en tiendas de campaña y galerones, antes que hacerlo en sus casas.

Juan Bautista Romero Casal, corresponsal de Puntarenas, informa que el terremoto ocasionó daños materiales de mucha consideración y produjo pánico en los vecinos, que no obstante habitar en casas de madera, las abandonaron; la tierra formaba ondas y por momentos creímos que esta pequeña península sería sepultada por las aguas del estero y del mar, pues en esos momentos se levantaron olas gigantescas en uno y otro lado. Cayó la bodega de don Napoleón Soto, edificio que medía 50 varas de largo por 25 de ancho; pertenecía a don Agustín Guido. El señor Soto ha perdido un capital en mercaderías, se estiman las pérdidas en 15 o 20 mil colones; al desplomarse el edificio se produjo un ruido infernal que se oyó en toda la ciudad, lo que contribuyó a aumentar el pánico en el vecindario. La baranda de hierro y el portón del Hospital también cayeron. En la botica de del señor Grillo la frasquería se vino al suelo. Cayó parte de la casa de doña María de Guevara; también cayó una de don León Csares; asimismo la cocina en el Hotel Moderno.

La región más terriblemente azotada ha sido la de Guanacaste; pareciera que allí hubiera sido el epicentro de semejante fenómeno sísmico, como pocos registra la historia de Costa Rica, en lo fuerte y extenso que ha sido. Bastante triste y desconsoladoras son las primeras noticias que nos llegan de nuestros corresponsales de todas las poblaciones de importancia de aquella provincia; los daños materiales ocasionados por el terremoto son de mucha consideración. En Santa Cruz, al temblar se sintió como bofo el suelo, da espanto caminar por temor a que se pueda abrir en cualquier momento la tierra. Mucha gente que en el momento del terremoto caminaban por las calles cayeron. El temblor destruyó el templo, al desplomarse, las paredes produjeron un ruido infernal y el polvo cubrió la población que quedó casi en tinieblas, se cayeron las torres con todo y campañas; estas no se dañaron. La imagen de Esquipulas, patrón de este lugar, otra imagen y un altar quedaron dañados Cayeron algunas casas, de casi todos los edificios se deslizaron los techos que cayeron a la calle donde hay desparramadas mucha teja y latas de zinc.

En Playas de El Coco, las casas se mecieron como hamacas, se cayeron las tejas, el ganado huyó espantado y la playa se rajó en dirección Este a Oeste, formando la rajaduras líneas paralelas, de una o dos pulgadas de ancho por largos diferentes. En el estero de El Coco las rajaduras son de forma cuadriculada y ancha, en partes de una cuarta.

En Sardinal el terremoto destruyó la iglesia. Las paredes laterales y la del fondo permanecen en pie. Habrá que botarlas. De todos los edificios cayeron las tejas; una casa de adobes quedó en pésimo estado. El Ganado se acostó en los momentos que se produjo el terremotazo y bramaban desesperadamente; se de jinetes que en esos momentos trabajaban en los campos que cayeron al suelo con sus cabalgaduras, arrojados por el gran bamboleo de la tierra, que fue espantoso. En establecimientos comerciales y casas particulares ocasionó daños de consideración.

En Liberia se cayeron las paredes de algunos edificios viejos, la mayor parte de las casas muestran rasgaduras en las paredes. El edificio que ocupan las oficinas judiciales, correos y telégrafos quedó ligeramente dañado. Sufrieron serios daños el Cuartel, la iglesia y la cárcel. En la Cruz, las pilas del telégrafo fueron destrozadas.     

El capitán de la embarcación Isabel Ibarra dice que frente a la costa de Papagayo con buena mar y viento inmejorable, de repente se produjeron olas como montañas; me fijé a la tierra y vi que los cerros se bamboleaban lentamente. Noté fuertes ondulaciones en una planicie cercana. Se produjeron en aquellos momentos ruidos diferentes a los producidos por el viento.

En Tilarán, se confirma un informe anterior, que indica que la Cordillera está cubierta de denso y azulado humo. Según noticias que llegan de allá, en aquella población ha caído lava. Es en esta opinión general que el temblor fue producido por el cerro volcánico de El Arenal, donde se juzga existe un volcán. En Tilarán hace un frío espantoso. La claridad de anoche en el cerro dejó ver un intenso resplandor y a las 7 p. m. hubo gran exhalación.   

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